El título resume de una manera muy certera lo que me sucedió al enfrentarme con la nueva serie que recrea la archiconocida historia del esclavo romano Espartaco.

Ver, en menos de una hora, volar más sangre que en todas las películas del Padrino me pareció exagerado y me llevó a pensar qué hacía viendo eso, por qué no me había arrepentido y empezaba a dedicar mi tiempo en algo más productivo.

La sensación de que en algún momento mejoraría me llevó a seguir viendo uno tras otro los capítulos de esta primera temporada ( la segunda no se realizará debido a un problema de salud del actor principal), y tengo que aclarar que mejoró.

Si bien abusa de los efectos especiales, que hicieron que 300 se instalara como un “clásico” (a pesar que no me gustó para nada), y por momentos hace parecer que en Roma fuese tan fácil tener sexo como para nosotros conseguir que alguien nos cebe un mate (por cierto imagen negativa introducida por los cristianos de los primeros siglos que la cinematografía actual no busca rebatir), la historia que cuenta es sólida y está bastante bien actuada, lo que nos permite meternos más de lleno en la trama y restarle importancia a la sobreabundancia de sangre y sexo.

Igualmente, una cuestión gráfica muy bien lograda dentro de la serie tiene que ver con las heridas, amputaciones y acumulación de lesiones de los gladiadores durante el transcurso de la historia, rompiendo con el estereotipo del Peplum en el que el luchador se recupera de la batalla totalmente, para volver a ser el héroe perfecto que era antes de llevar a cabo los enfrentamientos.

Así que si bien “Spartacus” transmite una imagen de la sociedad romana muy estereotípica, nos ubica de buena manera en las ambiciones de distintos sectores sociales de la época, y sobre todo, nos brinda una imagen de las ciudades romanas de provincia (en este caso Capúa) reconstruida fielmente.

En síntesis, es una buena serie que tiene una interesante historia para contar, que lo hace de la mejor manera posible, pero que corre el riesgo de no ser vista por culpa de la sobreabundancia de sangre y efectos especiales, que en lugar de hacerla más creíble, atentan de manera directa con el producto que debieran mejorar.

Emmanuel Juan – De la redacción

N. del E.: “Spartacus: Blood and Sand”, se emite todos los domingos a las 22 hs. por Moviecity y Moviecity HD.
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