En esta oportunidad comentaremos de manera resumida una gran serie que pudimos disfrutar como “Los Pilares de la Tierra”. Primeramente, mostramos nuestra alegría ante los grandes proyectos de ficción  histórica que se están llevando a cabo principalmente en Europa, pero que, con suerte, llegaran a extenderse a las grillas de televisión local.

Sin embargo, la ficción histórica debe ser entendida como eso, un género ficcional. Pero el carácter histórico genera preguntas y debates en torno a su utilidad educativa, puesto que podría llevar a generar falsas imágenes que después son muy difíciles de borrar, como la de un guerrero brutal como Aquiles (que si realmente existió debería haber sido una persona de físico imponente, que peleaba aprovechando sus condiciones corporales) interpretado en “Troya” por Brad Pitt, que por su contextura física jamás podría haber pasado de ser un simple arquero. Sin embargo, sin caer en críticas extremas y en una lista de pésimas adaptaciones y obras geniales, la ficción puede ser buena, mediocre o mala, pero no por resultados particulares podemos discutir un género completo.

Mi opinión es que este tipo de producciones tienden a estar bien asesoradas históricamente y por ende servirán para comenzar a desplazar imágenes que en este momento son consideradas arquetípicas de determinados tiempos históricos. Por dicha razón, considero que puede llegar a ser un excelente instrumento para acercar a quienes no conocen sobre determinados hechos y periodos, de manera atractiva y fluida.

Precisamente eso es lo que genera “Los Pilares de la Tierra”. Basada en el libro homónimo de Ken Follet (uno de los más leídos en el mundo entero), la serie narra distintos aspectos de la Inglaterra del siglo XII, sumida en un periodo de anarquía tras el hundimiento de la embarcación conocida como “White Ship”, causando la muerte del heredero legitimo de Enrique I. Sin embargo, la trama se centra tanto en las conspiraciones y conflictos que genera la sucesión del rey, como también en la decisión de la abadía de Kingsbridge de reemplazar la catedral que había sido destruida por un incendio, y que será reconstruida por Tom Builder, el primer protagonista de esta historia.

A través del entrecruzamiento de las dos tramas, se sigue tanto la vida de los sectores de elite, que están representados por los contendientes al trono real y sus redes de alianzas clientelares, como de sectores populares, encarnados por Tom Builder y su familia junto con los monjes y otros habitantes de Kingsbridge.

No queremos extendernos en el desarrollo argumental, porque realmente no es esa la intención, además de que ésta es conocida (en una encuesta realizada en Alemania figura como el tercer libro más leído, detrás de “El Señor de los Anillos” y “La Biblia”) y fácilmente accesible. Si brindaremos algunos datos relevantes de la producción.  Esta serie fue realizada por una empresa alemana, Tandem Comunicaciones, con Muse Entertainment y Scott Free Productions, y cuenta con la dirección de Ridley Scott, autor de miles de clásicos, como “Alien”, “Gladiador”, “La caída del Halcón Negro” y la última versión de “Robin Hood”.

Hay que destacar que Scott, como mencionamos, ha realizado varios trabajos de ficción histórica, como fueron “Gladiador”y “1492”, y en este momento se encuentra realizando una nueva ficción que se encargará de reconstruir los últimos días de Pompeya.

“Los pilares de la Tierra” es, por tanto, una excelente oportunidad de revisitar este género, ahora desde la pantalla chica.

Emmanuel Juan – De la redacción

N. del E.: “Los pilares de la Tierra” es una realización de la cadena Starz, nueva competidora de las tradicionales HBO, TNT y USA Networks. Fue también la productora de “Spartacus, Blood and Sand” a la que hicimos referencia en el artículo de la edición anterior. En septiembre la serie “Los pilares de  la Tierra” desembarcó en el mundo hispanoparlante a través de Cadena Cuatro de España.
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