Estaba saliendo de la Facultad, por la puerta de arquitectura, cuando un flaco más alto que yo y con barba de 3 o 4 días me frena y me dice: ¿tenés 5 minutos para que te comente algo?

Como me agarró con tiempo me prendí. Saca una planilla y empieza: –somos del Partido Obrero y estamos buscado adhesiones para presentarnos a la elección nacional.

Como una especie de auto reflejo le digo: ah… entonces no.

Con cara de sorpresa atina a decirme: -¿pero por qué?

Mi respuesta me dejó perplejo inclusive a mí: -para ustedes soy un chancho reformista así que no te puedo firmar.

Ante el shock provocado en mi interlocutor, me alejé risueño con mi respuesta.

Esta situación extraña, me dio la pauta de que ya no soy un militante de izquierda, si es que alguna vez lo fuí, sino alguien que se identifica con ideas progresistas. Esta conjunción de elementos es la que me lleva a tratar de escribir, de definir, sobre lo que en estos días he definido como “kirchnerismo cool”.

¿Dónde están los kirchneristas cool? Es probable que en cualquier punto de país. Sin embargo quiero hablar de un tipo particular: el bonaerense. En esencia, el kirchnerista cool es aquel que piensa votar a Cristina Fernández en octubre, pero que para gobernador de la provincia de Buenos Aires elige a Martín Sabatella. A su entender, y parafraseando a su elegido, la figura de Scioli no es la que mejor representa al “proyecto nacional”, este no tiene una expresión genuina en Buenos Aires. Esta situación no nos debe llamar la atención. En un contexto político, en una cultura política, que tiende cada día más hacia lo Nac and Pop and Pop (el segundo pop hace referencia a los crecientes elementos de la cultura pop en la política en general) esta variante de kirchnerismo no sólo tiene razón de ser sino que puede crecer.

¿Éste es el único rasgo que define al militante del kirchenerismo cool? Claro que no. Tiene algunas sorpresivas coincidencias con partidarios de cualquiera de las fuerzas de la oposición, aunque el eje de sus críticas no es el mismo. Sabemos que la derecha no soporta a Aníbal Fernández, que la presencia de la montonera Nilda Garré le pone los pelos de punta y que la figura de Hugo Moyano hace que se le atragante la comida, sin embargo poco hemos reflexionado sobre el hecho de que es posible encontrar al kirchnerista cool hablando de estos mismos personajes. El kirchnerista cool es probable que cuestione al Jefe de Gabinete de Ministros y que el Secretario General de la CGT no sea un sujeto de su agrado pero defiende a Nilda Garré.

Del primero, quizás le molesta que antes haya sido funcionario duhaldista y que ahora pretenda ser el más fervoroso defensor de este gobierno y kirchnerista de la primera ola. Su capacidad de mutar como un camaleón y su ácida y a veces brutal forma de manejarse en la función pública lo transforma en un personaje poco grato a la sensibilidad del militante cool.

La incomodidad con Moyano viene por otro lado. El kirchnerista cool cree en la libertad sindical, está convencido de que es el momento adecuado para otorgar la personería gremial a la CTA ya que no se estaría debilitando al movimiento obrero sino todo lo contrario (ojo que vota a Yasky y no a Micheli) y además está a favor de la reconstrucción del ferrocarril, por lo que ve en Moyano, en su carácter de Secretario General dela CGT y Secretario General del gremio de los camioneros, su principal obstáculo. Si además es marplatense, el conocer los vínculos de Moyano con la CNU acentúa su rechazo.

Con la actual ministra de Seguridad, la situación es muy diferente. Este particular tipo de militante banca lo hecho por Garré en el Ministerio de Defensa y en el de Seguridad. Acá está una de las grandes líneas que lo diferencia de la expresión del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. La política de seguridad y justicia seguida por el actual gobernador (efectista, derechista, vinculada a la mano dura y la represión, a la criminalización de la protesta y de los jóvenes) es duramente criticada por Sabatella lo que cuadra perfecto en el imaginario de nuestro militante quien adhiere a los postulados de la seguridad democrática y del control civil sobre las fuerzas de seguridad.

Este tipo de kirchnerista además tiene una variante marplatense. En esta ciudad, la opción Scioli viene acompañada con dos no muy gratos complementos para este militante y defensor de las ideas progresistas: Aldrey Iglesias y Gustavo Pulti. Sobre el Magnetto local y dueño de media Mar del Plata no hace falta decir mucho. La prepotencia con la que se maneja, la arrogancia y esa inimputabilidad que parece rodearlo hace que su figura sea un sapo difícil de tragar para el kirchnerista cool. Lo mismo ocurre con el ex UCEDE, actual intendente, y que los medios de comunicación vinculados al empresario quieren colocar como representante de un “proyecto nacional y popular” que defiende los intereses de la sociedad y no de los empresarios y amigos.

Este contexto es el que pone en una disyuntiva al kirchnerista cool en Mar del Plata: vota a los todavía ignotos compañeros de ruta de Martín Sabatella en nuestra ciudad, o decide cortar boleta y apoyar a Carlos Cheppi como una forma de frenar el avance de Iglesias y sus colaboradores en Mar del Plata. Haga lo que haga, cualquiera sea la decisión que tome, no estará yendo en contra de su naturaleza, porque en el fondo el kirchnerista cool no es peronista, entonces la verticalidad, la obediencia partidaria, el sentimiento de culpa ante la posibilidad de no estar cumpliendo con lo que se espera que vote, no está presente en él. No es un peronista de ley, con años de apoyo a los candidatos peronistas. Pero en esta coyuntura, entre las alternativas del partido, optó por apoyar a Néstor y Cristina. Esto no quiere decir que sea un gorila disfrazado. Creo que hay un lugar intermedio entre el peronismo y el gorilismo y ahí podemos ubicar a nuestro kirchnerista cool.

La pregunta sería ¿por qué ante tantas diferencias, dudas y cuestionamientos este “sujeto” decide apoyar a Cristina Fernández? No sé si hay una respuesta fácil, pero creo que el escape hacia adelante, la profundización de cierto rumbo, tras la derrota en las elecciones legislativas de 2009 explican esta afinidad con la figura de Cristina Fernández y el Frente para la Victoria. La sanción de la Ley de Medios, la ley de Matrimonio Igualitario, la Asignación Universal por Hijo, la desaparición de las AFJP, la Televisión Digital Abierta,  no hubieran sido posibles sin esa derrota electoral que forzó al gobierno a retomar el rumbo de la transformación que parecía perdido en los dos primeros años de gobierno de Cristina Fernández.

¿Por qué vota a Sabatella el kirchnerista cool? Porque sabe que se puede apoyar al gobierno nacional, que muchas veces se debe apoyar al gobierno nacional, para que la oposición de derecha no siga ganando posiciones, pero sobre todo porque tiene en claro que no hay que dejar de condicionarlo por izquierda, para que aquellas cosas que aún quedan pendientes se concreten y, en definitiva, porque se quiere sacar de encima a Scioli.

Sea lo que sea lo que le parezca esta pretendida caracterización del kirchnerismo cool: excesiva, delirante, equivocada, acertada, etc., lo invito a reflexionar conmigo y a dejarme sus comentarios para seguir mejorando esta definición que lejos de pretender ser una construcción sociológica o científica, es una opinión completamente personal y que tiene mucho de auto referencial.

Alejandro Morea – De la redacción 

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