En el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini se presenta todos los jueves la obra “Mariano Moreno y un teatro de operaciones. Seria comedia política”. La obra es otra de las iniciativas artísticas que se han ofrecido en ocasión del Bicentenario y es puesta en escena por el grupo “El Bachín teatro”.

“El Bachín” viene investigando y llevando a escena, desde hace diez años, obras de teatro con características épicas, basadas en los lineamientos de Bertolt Brecht, pero dándole un tinte “latinoamericano”.  Su objetivo es “rescatar nuestra épica y escribir un nuevo relato histórico que ponga en relieve lo que la historia oficial intenta ocultar, que es sin duda la historia de los oprimidos, excluidos y olvidados de nuestro país, de nuestro continente”.

 “Mariano Moreno y un teatro de operaciones” no es una excepción a este planteo artístico y, por qué no, ideológico. La obra tiene varias lecturas posibles y deja abiertos muchos diálogos con el espectador. En principio, podría decirse que es una obra en la que a su vez se discute sobre el escenario acerca de otra obra épica de teatro. Pero también es una pieza sobre Mariano Moreno y su pensamiento político. Y estas dos lecturas se entretejen durante toda la función, mezclando la historia con la metahistoria. Los actores encarnan personajes históricos, pero además, interpretan a actores que discuten sobre las características del género épico brechtiano. Y por si esto fuera poco, también dan una discusión historiográfica: debaten qué historia quieren contar y cuál es la visión de la historia que desean mostrar (de hecho durante la obra se citan a historiadores detractores o afines a los preceptos que se sostienen en el argumento, Romero y Pigna, por dar sólo dos ejemplos).

Por otra parte, hay que decir que la obra es muy interesante. Tiene un ritmo muy llevadero, y establece con el público una relación “cómplice” que mantiene durante la hora y media que dura. Tiene una tónica de comedia con referencias a temas muy actuales, presentes en los medios de comunicación, como la inseguridad o el discurso de la mano dura.

Un punto a destacar son las interpretaciones actorales. Los actores son histriónicos, pero además tienen un trabajo corporal elogiable que acompaña los diálogos y enfatiza las situaciones de comedia. Las dos actrices que están en el escenario – Carolina Guevara y Julieta Grinspan – son claros ejemplos de este impecable trabajo de interpretación.

La escenografía es magra y austera: un andamio, una mesa y unas sillas son todos los elementos que esta puesta en escena necesita para crear  y recrear un escenario de teatro. Y la música, con acompañamiento de bombo y guitarra en vivo se suma a la economía de la escenografía.

“Mariano Moreno…” es una pieza compleja. Una versión revisionista de la historia recorre la obra. Así, Mariano Moreno, en tanto héroe “revolucionario” de la gesta de Mayo, el verdadero revolucionario, es una excusa mediante la cual la obra se pregunta qué fue de esas ideas revolucionarias a lo largo de los 200 años de historia argentina. ¿Quién retomó los postulados de Moreno? ¿A dónde están presentes sus principios? ¿Y por qué no triunfó su postura –revolucionaria- en nuestro país y sí primaron las de Saavedra (que es visto como un conservador)? Todas estas preguntas se realizan desde el presente. Es decir, se busca en Moreno y en sus escritos lo “revolucionario” de nuestra historia nacional.

Más allá de compartir o no esta visión historiográfica, “Mariano Moreno…” es una obra muy recomendable que, en todo caso, despierta preguntas en el espectador; un trabajo sugerente y que, a la vez, deja bien en claro su postura política –que vincula la gesta de Mayo con el peronismo en una línea histórica ya visitada en incontables ocasiones por los autores revisionistas filo peronistas-.

                                                                              María Laura Mazzoni De la redacción.

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