Jorge Semprún Maura (1923-2011) – In memorian

Es domingo al mediodía y en mi teléfono, un mensaje breve y conciso: “Che se murió Semprún, sabías?”. Falleció hace algunos días, pero su deceso poco se hizo sentir en las noticias (a excepción de la prensa especializada). Llegué a interesarme por Semprún indirectamente; recuerdo la primera vez que oí su nombre, a colación de la proyección de “Z” de Costa –Gavras donde el escritor español ofició de guionista.

Multifacético, Semprún me resulta difícil de clasificar, vieja manía de ubicar todo en casilleros. Me viene a la mente algo que escuché hace poco de boca de Eduardo Galeano. El escritor uruguayo se horrorizaba de que lo llamaran intelectual, le parecía abominable, expresión máxima del divorcio entre cultura y sociedad. Lejos de eso, prefería decir que era “sentipensante”, que los extremos de la razón y el sentimiento no eran buenos en sí y que el equilibrio entre esos dos polos era fundamental. La Pasionaria, quien fuera símbolo de la resistencia contra Franco y líder indiscutida del Partido Comunista Español, parece alumbrarme en algunas cuestiones…

 Y ninguno puede olvidar que si no tiene (el líder comunista) el respaldo de las masas, esas charlas de tertulia o de círculos son aire, charlatanería, devaneos de intelectuales con cabeza de chorlito (1)

Cabeza de chorlito…, expresión tan frecuente pero pocas veces esclarecida. Por culpa de un ave que, según el decir popular, peca de distraída. Para la dirigente del PCE, Semprún no es otra cosa que alguien abocado a la reflexión y alejado de los intereses del pueblo. Cabeza de chorlito…intelectual distraído. Pasionaria se equivocaba pero cómo demostrarlo.

Por dónde empezar. Lejos estoy de contar aquí su biografía (2). Quienes se interesen por su vida pueden revisar alguno de sus libros, muchos de ellos auto-referenciales (3). Me propongo traer aquí algunos de sus párrafos, de sus búsquedas, de sus utopías.

Buchenwald, Alemania. 1945. Semprún es liberado del campo de concentración nazi y reflexiona, escribe, siente. Parece que una sensibilidad especial rodea a quienes sobrevivieron al horror; Semprún dice que por curiosidad a la vida, por su juventud y por saber de qué se trata ese misterio:

Todo será verdad… salvo que faltará la verdad esencial, aquella que jamás ninguna reconstrucción histórica podrá alcanzar, por perfecta y omnicomprensiva que sea… El otro tipo de comprensión, la verdad esencial de la experiencia no es trasmitible… O mejor dicho, sólo lo es mediante la escritura literaria… (4)

Madrid, España. 1959. Concepción Bahamonde Nº 5 (calle que recuerda paradójicamente a la madre de Franco), Semprún debía encontrarse con Sánchez Montero quien nunca llega, teme una redada de la policía franquista. Piensa sobre la libertad, qué es eso, y qué significa en aquel instante:

 Vuelves a reflexionar en lo que es la libertad. Bueno, tu libertad en estas circunstancias concretas. Tu libertad es el silencio de los camaradas detenidos. Ellos son los que mantienen tu libertad. Su silencio en los locales de la Dirección General de Seguridad la hace posible. Tu libertad depende de los demás. Los otros son tu libertad, lo sabes muy bien. Nunca lo olvidarás (5)

Somewhere. Sometime. Semprún ha escrito muchas hojas, su experiencia de vida se ve en ellas reflejada. Militancia, quizá sea eso, tanto política como cultural. Eso del compromiso de los intelectuales, tan en boga, no me gusta, me parece falso. O compromiso con qué o porqué. Me parece que es escindir al hombre en fragmentos. Semprún es, al respecto, íntegro. La experiencia define actitudes; su compromiso es con Buchenwald, con ser un deportado y un sobreviviente. Pasionaria no tiene razón:

 Ser de izquierda es para mí el conocimiento de que la sociedad es digna y capaz de mejorar, y la apasionada voluntad de llevar a la práctica ese conocimiento. No se puede cimentar una sociedad exclusivamente sobre la libertad de los consumidores. (6)

Mar del Plata. 2011. Releo algunos fragmentos. Recaigo en sus utopías, en sus proyectos. En la biblioteca y en el cajón de los DVDs: allí está Semprún, un “sentipensante” con todas las letras… o quizá simplemente un intelectual con cabeza de chorlito.

                                                                        Benjamín M. Rodríguez –De la redacción

(1) La frase de Pasionaria fue pronunciada en el Congreso del PCE de 1964 celebrado en Praga donde se expulsó del partido a Jorge Semprún y Fernando Claudín.
(2) Para datos sobre su biografía les recomiendo el obituario del suplemento Radar, de Página 12. http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-169651-2011-06-07.html
(3) Véase Autobiografía de Federico Sánchez, La escritura o la vida, o Federico Sánchez se despide de ustedes.
(4) Semprún, Jorge, La escritura o la vida, Ed. Tusquets, Buenos Aires, 2004 (1995), Pág. 28.
(5) Semprún, Jorge, Autobiografía de Federico Sánchez, Planeta, Barcelona, 1977. Pág. 63.
(6) Tomado del suplemento Radar del domingo 12 de Junio: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-7105-2011-06-13.html
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