No creo que nadie dudara de la nueva apuesta de HBO, pero la primera temporada superó con creces las expectativas y dejó a los fanáticos a la espera de más.

Y es que realmente Game of Thrones la rompió (ver trailer), llegando en el capítulo final de la primera temporada a los 3,9 millones de espectadores, sin contar la cantidad de gente que la vio por transmisiones en streaming (o sea por internet).

La serie se basa en la saga de literatura fantástica “Canción de Hielo y Fuego”, creada por George R.R. Martin. Esta se compone de 7 libros, de los cuales solo 5 han sido publicados hasta el momento, y de los cuales Game of Thrones es solo el primero.

La historia de Canción de hielo y fuego se sitúa en un mundo ficticio medieval (aunque con ciertas reminiscencias a la Inglaterra del siglo XIV), principalmente en un continente llamado Poniente pero también en un vasto continente oriental, conocido como Essos. La mayor parte de los personajes son humanos pero a medida que la serie avanza aparecen otras razas. Hay tres líneas argumentales en la serie: la crónica de la guerra civil dinástica por el control de Poniente entre varias familias nobles; la creciente amenaza de los Otros, apenas contenida por un inmenso muro de hielo que protege el norte de Poniente; y el viaje de Daenerys Targaryen, la hija exiliada del rey que fue asesinado en otra guerra civil hace quince años, quien busca regresar a Poniente a reclamar sus derechos. Estas tres historias interactúan entre sí y son extremadamente co-dependientes.

La serie está narrada en tercera persona a través de los ojos de varios personajes, lo cual genera una narración extremadamente atractiva para el formato televisivo, y generalmente en un capitulo se siguen por lo menos cuatro historias paralelas.

Una de las características más destacables del mundo que plantea la serie es que no podemos definir un grupo como bueno o malo, sino que vamos a ir pasando por distintas alianzas y momentos de la serie en los que nuestras preferencias varíen según se vayan sucediendo las intrigas, rompiendo las concepciones más comunes en este tipo de historia. Es tan distinta a lo que estamos acostumbrados al punto de que ya en la primera temporada perdemos a varios de los protagonistas principales, en una atmosfera más cercana a los conflictos dinásticos medievales, lo cual otorga mayor credibilidad al relato.

En cuanto al elenco, muchos de los personajes presentados en la obra son adolescentes y por lo tanto desconocidos, pero se los rodeo de algunos actores con mayor trayectoria, como Sean Bean (Boromir del Señor de los Anillos) y Peter Dinklage (de gran papel en Death at a Funeral y Las Crónicas de Narnia). Sin duda, la producción de esta serie es el factor más destacado, porque realmente hay una serie de combates muy bien logrados, más elementos de animación y escenografía notablemente logrados.

Es por ello que creemos que la serie realmente ha sido un salto de calidad con respecto a las propuestas de este tipo de productos (series histórico-fantásticas), y esperamos ansiosamente por su segunda temporada.

 Emmanuel Juan – De la Redacción

Anuncios