Los autores de las siguientes líneas, si bien coincidían en que El hombre de tu vida era un producto novedoso y de calidad, diferían en cómo desarrollar estas líneas, en dónde poner el énfasis, en si Campanella había crecido como realizador. Decidieron entonces autoentrevistarse y hacer sus diferencias, si es que las encuentran, explícitas. En este escrito coral encontrarán algunas reflexiones sobre la televisión argentina, la ficción nacional y uno de sus últimos productos por parte de dos no expertos “noveleros”, pero si “zappineros” de calidad.

¿Cómo ven la tv de hoy?

B. R.:- Los canales de aire tienen eso…Son un combo, una ensalada de muchos ingredientes, donde ni siquiera combinan los condimentos. Lo otro que me disgusta es el vértigo del rating. Eso que ahora llaman minuto a minuto y que a través de algo que se llama “cucaracha” (una neo paradoja kafkiana que habría que tener en cuenta) hace que al conductor de un poco producido magazine estire las preguntas, corte las respuestas, entre otras tantas operaciones televisivas para competir por uno o dos televisores más de audiencia y publicidad en vivo. Síntesis de la caja boluda, porque ya ni a boba llega.

J. G.:- Para ser honesto, no veo todo lo que pasa en la televisión. Gran parte de lo que miro está en los canales de cable, con preferencia las comedias y los policiales de Warner Channel. Hace tiempo que me aburrió el mecanismo autorreferencial de los reality show como ‘’Bailando por un sueño’’ o ‘’Gran Hermano’’ que copan la pantalla con programas satélites reproductores de su contenido. Me gusta la posibilidad de hacer un Zapping informativo y ver lo que está pasando en la farándula, los pocos avances de la novela que comenta mi vieja y las películas de culto de los fines de semana. La TV es un gran compendio de productos cuyos destinatarios, a veces, no están lo suficientemente definidos. Captar al público se convirtió en la condición suficiente de cualquier productora. Los canales ofrecen lo que la gente quiere ver y la ecuación se resume en conflicto + vida privada + entretenimiento + ficción + reality = liderazgo. Claro está, en los últimos tiempos surgieron notables excepciones en el ámbito de la ficción televisiva y su éxito fue comparable al de cualquier formato de exportación, lo que viene a romper con la monotonía del costumbrismo.

Sobre esto último ¿Qué programas y realizadores cambiaron la perspectiva tradicional desde donde se contaba la ficción televisiva? 

J.G.:- La perspectiva se modificó en relación a las temáticas y los abordajes. Las ficciones que cambiaron el estilo de narrar son las que tomaron problemáticas sociales y construyeron un discurso legitimador de los reclamos que tienen lugar en diferentes sectores de la sociedad, no siempre escuchados con la suficiente atención. En el año 2003, ‘’Resistiré’’ abrió un camino al mostrar una trama compleja en la que el tráfico de sangre era el trasfondo de un drama oscuro con tintes siniestros. Más tarde, ‘’Vidas Robadas’’ abordó la trata de blancas y le recordó a la sociedad la desaparición de miles de chicas en manos de las redes de prostitución. “Televisión por la identidad’’ se animó a ficcionalizar  unos de los temas más sensibles de nuestro pasado reciente. En general, muchos de estos programas tienen un fuerte contenido social y logran que el espectador se identifique con el producto. Un efecto similar tienen los unitarios de Pol-Ka como ‘’Mujeres Asesinas’’, ‘’Tratame bien’’ y ‘’El Puntero’’.

B.R.:-¿Quién cambia a quién? ¿Es la sociedad la que obliga a la televisión a modificarse o es la tele la que impone los temas? Seguramente, un poco de las dos. No la veo como un espejo que refleja. La TV sirve para bajar contenidos e instalar agenda. Seguramente, los temas que emergen de la sociedad prendan más rápido o calan más hondo, como dice Juan. Pero es un ida y vuelta, y estamos pensando en la ficción que es una parte mínima de la producción televisiva. La importación de novelas, otrora mexicanas y colombianas y ahora brasileras, muestra que muchas veces es más barato comprar un paquete cerrado que generar los contenidos. Eso es lamentable. Por otro lado, muchas ficciones nacionales se venden a otros países y ésa es la contracara. La novela de la tarde es la cara tangible de las dificultades de la ficción en la televisión argentina. Los productos duran poco, no se instalan, no generan el hábito que generaban antes y se compran ficciones que luego se doblan, hechas bajo otra idiosincrasia y lenguajes. Siempre me acuerdo de mi abuela viendo Isaura, la esclava, una novela de época que evocaba el segundo imperio brasilero y la esclavitud. Mi abuela lejos estaba de entender el trasfondo de los fazenderos y la mano de obra, pero la veía igual. Ahora, que Isaura se case con el hijo de su propietario me parece mucho, pero ahí está el corazón típico de la novela de la tarde.

Entonces ¿Cómo ven la evolución  de Campanella en los últimos tiempos?

J.G.:- Para ser sincero no creo que  sea posible hablar de una evolución. Campanella es un gran director, productor, guionista e incluso actor pero, sobre todo, es un realizador que tiene una sensibilidad particular para identificar lo que nos hace sentir parte de una historia. Sus películas  se inscriben en un contexto de crisis en el que la esperanza de recuperar lo simple a sabiendas de lo inevitable del cambio nos ilusiona. Algunos ejemplos con los que  nos atrapó son El mismo amor, la misma lluvia, Luna de Avellaneda y El hijo de la novia. Después llegó El secreto de sus ojos, donde el protagonista se preguntaba sobre ¿Qué pasó aquel día, qué pasó con mi vida? El recuerdo y la evocación junto al contexto político en el que se insertó la historia hicieron de ella un éxito, compartido con el escritor de la novela, claro está.

B.R.:- La idea de evolución no me agrada del todo, porque supone que uno hace un camino progresivo, de menor a mayor. Y para mí se trata tan sólo de momentos. Si bien es cierto que los últimos productos de Campanella, desde Vientos de agua y pasando por El secreto de sus ojos, han roto un poco el molde más tradicional que lo hacía característico. Ese molde que consistía en tocar las fibras de un pasado añorado, el barrio, el club, la cantina, los amigos de la infancia, el Campanella de Luna de Avellaneda, en resumen. Me gustan más sus últimos productos, pero no sé si es parte de una evolución. Le llegaron otros proyectos y los hizo de otra manera, por suerte muy bien. Quizá la adaptación (la clave darwiniana de la pregunta me obliga a responder en la misma tónica) sea algo para reconocer en su devenir. Pero no puedo aseverar que en otro momento el mismo director retorne a sus lugares más cómodos.

Si hablamos de una serie que contempla todo ¿Qué me pueden decir de El Hombre de tu vida?

B.R.:- Yo me divierto. No es el mismo Francella, pero es él. El que hace reír, el que emociona también. Un gran actor, muchas veces menospreciado. Así como decíamos de Peter Sellers. El otro día miraba la tele. Francella estaba en Pura Química y llega el momento de la pregunta ética. Mex interpela y lo pone en un dilema. Le ofrecen hacer la remake de una de sus películas favoritas: Desde el jardín. Podría volver a insertar el mismo debate pero no creo que haga falta (1). Hoy el prejuicio que rodeaba al autor de los célebres latiguillos (que son parte de la vida cotidiana de todos nosotros: “uhhh la puta que lo parió”, “a comerla”) ha desaparecido. Es el actor indicado para conducir ese barco. Junto a él, dos actores para mí predilectos: Mercedes Morán y Luis Brandoni. Ambos la rompen. Mercedes hace de Gloria, la prima del protagonista, la dueña del negocio de citas. Es una mujer en crisis, pero que tiene una energía tremenda; no se nota que actúa, hace su personaje totalmente creíble a los ojos del espectador. ¿Qué decir de Brandoni?

J.G.:- Luis Brandoni, o el padre Francisco, es el mejor ejemplo de un actor maduro que con la solemnidad que dan las canas nos propone un humor que se consolida en la  magistral retórica argumentativa. En el papel de un sacerdote que ha vivido, y mucho, aconseja a Hugo (Francella) sobre los problemas de conciencia que despierta su nueva actividad de conquistador de tiempo completo. Un párrafo aparte merece Malena Pichot, la pesada de sociales, o la loca de mierda para quienes siguen sus videos en Youtube. Una cara nueva en la televisión abierta que parece contener la dosis justa de neurosis y eclecticismo.  Una mujer que le enseña a Hugo a insertarse en ese mundo de la conquista del que puede salir decepcionado. Junto a este elenco de lujo pasaron figuras de la talla de Virginia Innocenti, Norma Pons, Nancy Duplaá, Miguel Ángel Rodríguez, Isabel Macedo y Matías Alé, que curiosamente no desencajó.

En “El hombre de tu vida” los televidentes se encuentran interpelados de diferentes formas, ¿será ese el secreto de su éxito?

B.R.:- Probablemente, aunque no sé si es una identificación tan lineal o generalizable a todos. Sin duda, llevan una situación como la cita y la conquista de una mujer hasta el extremo. Y eso genera algo. La mayoría de las veces risas. El guión es en gran parte responsable de ello y creo que es el gran acierto del producto, está muy bien escrito y eso se nota.

J.G.:- El secreto de su éxito es que no existe un único hombre de tu vida. Cada una de las personas encuentra cosas diferentes. Ejemplos de conquistadores para el público masculino, tipos ideales  para el público femenino. Los guiones, y ni que decir de las actuaciones, permiten que todos nos sintamos reflejados ¿Quién no pasó por esa situación de conquista en la que deja parte de sí para ser el reflejo del tipo ideal de la mujer en cuestión? El secreto de El hombre de tu vida es, invirtiendo la hipótesis de Mercedes Morán acerca de la forma más eficiente para vender, que no necesitan un culo para que la gente los mire. En la vida, como en la televisión cuando hay contenido, el resto es sólo un envoltorio.

                                               Juan Gerardi y Benjamín M. Rodríguez –De la redacción

 

(1)Veáse la nota de Palabras transitorias sobre Desde el jardín en la edición de Julio de 2011: https://salierishistoria.wordpress.com/2011/07/24/la-ultima-travesura-de-peter-sellers/
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