“Este es un gobierno muy rocker”(1): la frase pertenece al ministro de Economía Amado Boudou, al referirse al tipo de medidas que el kirchnerismo aplica en diferentes áreas. El candidato a Vicepresidente por el Frente para la Victoria, además, no se pierde oportunidad alguna de aparecer en cada acto político con su banda amiga, La Mancha de Rolando, tocando la guitarra junto a ellos.

Hace unos meses, el Frente de Izquierda que conduce Jorge Altamira convocó a una serie de músicos (entre los que se encontraban Kapanga y Las manos de Filippi, por ejemplo) para participar y difundir las ideas del espacio político que representa. Llamaba a que utilicen al Frente “como una herramienta para luchar contra el desmantelamiento de la cultura en los espacios públicos y, a la vez, la conquista de espacios gratuitos de expresión desde un lugar de independencia política del Estado y de los grandes empresarios”(2).

Como esta es una sección que, en principio, está orientada a temas vinculados con el mundo de la música, no pretendo detenerme en el análisis político que se pueda realizar a partir del uso electoral de estas cuestiones y hasta qué punto es efectivo en términos de sumar votos o no. Dejemos esa tarea para quien quiera escribir en Paravalancha.

La pregunta disparadora que surge es: ¿por qué los músicos se acercan a la política? Quizás no haya una sola respuesta: seguramente existirán distintas maneras de generar ese tipo de vínculo, que relaciona un aspecto de la cultura con la política y su cara más expuesta, las campañas electorales.

Algunos lo harán por cercanía personal con ciertos candidatos. La Mancha de Rolando -dicho sea de paso: una banda de rock bastante mediocre, que suena mal en vivo y que había desaparecido de la escena musical nacional- se reconoce “amiga personal” del ministro “rocker” Boudou. Publicidad + vínculo personal + campaña electoral, hacen una ecuación bastante efectiva.

Pero no seamos injustos: este tipo de estrategias no es sólo patrimonio del vice de Cristina. Ricardo Montaner interpreta el hit “Yo creo”, que acompaña la campaña por la reelección del Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Los “Wachiturros” le ponen sonido a la campaña de “el Alberto” Rodríguez Saá. Y cómo poder olvidarse del “que vuelva Carlos” de 2003 o “el Lole senador” de 2009. La lista de mal gusto podría seguir…

Por otro lado, a veces los músicos toman otro tipo de protagonismo en tiempos de campaña. El ejemplo de los músicos del Frente de Izquierda podría ser un caso. Las expresiones de Fito Páez luego del triunfo de Mauricio Macri en las elecciones en la Capital Federal hace unos meses (“da asco la mitad de Buenos Aires”), generaron un rebote mediático tanto sea para aplaudirlas como para condenarlas. Hace unos días, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, de visita en la Argentina, afirmó que de votar en nuestro país, seguramente lo haría por Hermes Binner.(3)

Pareciera que existen sólo dos alternativas. Por un lado, que los músicos sean simples figuras decorativas de relleno, “le pongan onda” a las campañas políticas para, de paso, ganar algo de publicidad. Por el otro, expresar una simple adhesión a un candidato o a un partido.

Quizás esté mal visto “quedar pegado” a un espacio político, sobre todo en un ámbito como es el de rock nacional, donde la acusación de “éste se vendió” está a la orden del día. Sin embargo, ésa es una visión que está lejos de representar algún tipo de idea contestataria. Simplemente genera apatía e indiferencia. Al fin y al cabo pareciera que eso es “ser rocker”…

Martín Tamargo – De la redacción  

1. Revista Rolling Stone, Octubre 2011.
2. http://wwwprotagonistascomar.blogspot.com/2011/05/los-musicos-con-el-frente-de-izquierda.html
3. http://www.diaadia.com.ar/argentina/si-fuera-argentino-serrat-votaria-binner
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