Producto del interés de los responsables de esta sección, la Ley de Medios Audiovisuales ha sido un tema recurrente de La Conversación, sobre todo sus alcances a nivel local. Por eso, no resulta extraño que al cumplirse un año de nuestra primera entrevista, volvamos sobre este tema que genera adhesiones e incertidumbres por igual. En esta oportunidad nos encontramos con Cristian Serio y Guillermo Colombo, de SNS Comunicación, para que nos cuenten los desafíos a los que deben enfrentarse aquellos que se lanzan a conformar una productora de contenidos audiovisuales en Mar del Plata.

 

Guillermo, Cristian, ¿qué vieron en la realidad que los llevó a conformar una productora de contenidos audiovisuales?

Cristian: Más que armar, intentar armar (risas). En principio, nosotros somos amigos de toda la vida y por eso decidimos arrancar algo juntos. En mi caso es continuar el trabajo, la profesión de mi viejo. Mi papá era camarógrafo y fue uno de los que, junto a otros, conformó la televisión en Mar del Plata. Siempre vinculado a Canal 8 y Canal 10 hasta que comenzó con una carrera  individual. A partir de esto yo estuve siempre vinculado a los medios desde chico. Cuando mi viejo fallece, en mi familia quedó parte de su equipamiento y yo comencé realmente a trabajar en los medios. La vinculación con Guillermo también viene de que su viejo fue periodista, por lo que también había ahí una conexión entre nosotros. Si bien cada uno tomó un rumbo diferente en nuestras etapas de formación, creíamos que podíamos conectar nuestras dos trayectorias para generar productos nuevos, que quizás todavía no tienen mucha difusión, pero que para nosotros son significativas. Ahí nuestro primer documental fue fundamental. “Memorias de las Cumbres” (http://www.youtube.com/watch?v=GJ0kpfB-aL4) marca lo que nosotros queremos hacer y fue el puntapié para conformar una productora de contenidos para Mar del Plata (1).

Guillermo: La pregunta es muy grande, lo que hace que uno no tenga un gran porqué. Hay hipótesis fuertes e hipótesis blandas. Yo tengo respuestas blandas. El que seamos los dos hijos de gente dedicada o vinculada a los medios de comunicación de Mar del Plata tiene un rol, evidentemente algo de esa movida que mamás de pendejo está ahí latente, aunque con ganas de hacerlo con otro modelo de comunicación, en sintonía con otro tipo de interpelaciones político sociales y que apareció en “Memorias de las Cumbres”. Por otro lado, aprovechamos la formación de Cristian en el marco de una televisión de tipo más tradicional, con muchos años de filmar desde un partido de fútbol hasta una nota sobre un robo y la mía más vinculada a la teoría social, dentro del marco de la Universidad, para salir a buscar otra cosa, respuestas a una realidad que la academia parecía no poder responder. Cada uno estaba intentando romper con las lógicas de los marcos en los que nos desarrollábamos y decidimos aprovechar eso y surgió esta asociación. Tenemos ciertos preceptos político-ideológicos, o estéticos, intentamos construir un horizonte. Queremos aprovechar la nueva Ley de Servicios Audiovisuales para combatir, por ejemplo, a Aldrey Iglesias, el dueño de los medios en Mar del Plata.

¿Y cuál podría ser el camino a recorrer?

G: Creo que la respuesta es generar lenguajes, medios diferentes, que propongan otra cosa. No vas a ganar en el corto plazo, pero quizás en diez años te podes transformar en la alternativa que están buscando los pibes que están disconformes con la realidad actual de los medios. Nosotros siempre fantaseamos sobre la posibilidad de armar un canal de televisión, y la pregunta es ¿qué pasamos para la gente de Mar del Plata? No tenemos una respuesta, pero es claro que una cosa que hay que cambiar son los noticieros. Llama poderosamente la atención el servilismo a cierta lógica porteña, de empresa y menemista de los periodistas marplatenses, aún de los que supuestamente son más “piolas”. Seguramente no vas a poder arrancar con todo, con un cambio total del lenguaje, pero si de a poco. No sabemos si hay una identidad marplatense, pero si la hay seguro es un horror, pero si no existe creemos que hay que intentar construirla. ¿Cómo? Mostrándole a la gente las cosas importantes que hacen los marplatenses. Tenemos un campeón mundial de boxeo, Lazarte, sin embargo no hay una instancia donde se lo de a conocer. Lo mismo ocurre con los artistas. Nosotros no sabemos nada de boxeo pero creemos que eso tiene que ocupar un lugar, pero no lo tiene porque hay una idea de periodismo que prioriza darle diez minutos de pantalla al robo de un estéreo que darle espacio a un flaco que sea un fenómeno con una guitarra. Hay que tratar de cambiar esto, de contrabalancear esto.

En función de lo que están planteando del contenido, de lo que producís para diferenciarte, se me plantea una duda. Ustedes arrancaron con un documental sobre la IV Cumbre de las Américas, pero también están planteando la idea de dar espacio al boxeo o la música, ¿Qué toman en cuenta al momento de elegir un determinado tipo de registro, para seleccionar una temática?

C: A mi lo que me estimula es ver lo que hay. Hay un campo virgen para contar lo que quieras. La realidad mediática de Mar del Plata es mediocre, porque la concibieron así y continúa de esta manera. Esto te permite contar lo que quieras. Los medios de comunicación locales están muy adoctrinados en laburar en función o para los medios de Capital Federal. Reproducen esquemas. Esto te permite que cualquier personaje que tomes, cualquier historia que quieras contar sea más rica e interesante que repetir estos esquemas y modelos prefabricados. El trabajo en los canales locales es la que te llevan a plantearte hacer otras cosas. También los cambios en las tecnologías permite esto. Con una computadora y una cámara digital podes encarar un proyecto. Mi viejo tuvo que vender un departamento para conformar su productora y hoy no necesitas vender una casa para hacerlo, si aplicás bien la tecnología que tenés a mano podes llevar adelante lo que te propusiste. Se achicó la brecha económica, hay un abaratamiento de costos. En este sentido, los periodistas y técnicos que trabajan actualmente en la televisión están capacitados para encarar una construcción audiovisual diferente, sólo falta que cambien el chip en sus cabezas. Que dejen de ver en Buenos Aires esa entelequia que dice que está bien y que está mal. En Mar del Plata se pueden hacer muchas cosas, pero volvemos al problema de cómo están planteadas estas cuestiones en nuestra ciudad. En este contexto, la Ley de Servicios Audiovisuales, puede ser la herramienta para constituir una nueva identidad comunicacional local.

G: Desde que hicimos “Memorias…” hemos aprendido mucho y encontrado nuevas formas de encarar la producción. Hoy estamos filmando una historia que tiene que ver más con los DDHH. Lo que tenemos más claro ahora es lo que le queremos contar a la gente. En la historia del mundo lo que generalmente se ha contado son 3 o 4 grandes temas: la búsqueda, el amor, las transformaciones, los desencuentros, la muerte. El primer documental fue sobre un hecho político importante (su relevancia la seguimos viendo en las remeras que dicen “yo vi enterrar el ALCA” que llevan algunas agrupaciones kirchneristas). En el 2005 se le dijo que no al “Imperio”, y había sucedido en Mar del Plata; había que contar eso. La historia que queremos contar ahora, “Una por una”, es parte de la historia personal de nosotros dos pero es también una historia de búsqueda y cambio. A ver, es la historia de un familiar de Cristian que es desaparecido, pero también habla sobre el periodo actual, que también es una época de búsqueda y transformación.

¿Se plantearon la posibilidad de hacer ficción? ¿Cuáles son las limitaciones que conlleva?

G: Mirá, hay mucha discusión con respecto al documental, sobre si este muestra la realidad. En realidad refleja muy poquito y fabrica mucho más. El primer documental fue nuestra visión sobre la cumbre, y este es nuestra “invención” sobre el relato de los DDHH. Realizar ficción implica muchas otras cosas, te permite otro juego, aunque hoy no es nuestro proyecto.

C: Es mucho más costoso e implica que intervengan más personas. Pero está buena la pregunta porque es algo que falta.

Claro, Mar del Plata tiene una buena oferta teatral pero eso nunca se traslado hacia la TV.

C: Es que tiene que ver con la conformación de los canales y la cuota de pantalla que tienen pautada. Lo único que hacen es retransmitir lo que viene de Buenos. Aires. Las tiras “grosas” de “prime time” que vienen de allá, las ficciones nacionales ¿Qué puede ofrecer Mar del Plata? Necesitas una fuerte inyección de dinero y una gran apuesta a una producción marplatense. Yo no se si la ciudad esta técnicamente preparada, creo que hubo solo un intento bastante “limitado” en canal 2 (risas). Si la ley de medios se implementa como debería, los canales tendrían que elegir qué porcentaje de ese 70% se dedicaría ficción y ahí apostar a una producción local.

En ese sentido, qué potencialidades y límites ven en la nueva Ley de Medios.

C: La potencialidad es extraordinaria. Es gratificante que se haya discutido en todo el país con un sinnúmero de actores vinculados a los medios, debatiendo democráticamente qué ley se debería aprobar para contrarrestar lo que había quedado de la ley de la dictadura. Que eso se implemente correctamente abriría la posibilidad a muchas mas personas para trabajar en medios.

En esta ciudad su aplicación está bastante lejos. Sólo Canal 8 incorporó un programa matutino que reproduce el formato de uno que hace Telefé. Es casi una consecuencia de la ley, porque vos no podes poner en Mar del Plata un programa que se llame “Baires Directo” (risas). Pero no es una producción que refleje una identidad local sino que ésta se imprime sobre un producto nacional. Ahí todavía anda faltando una vuelta de tuerca. La ley abre la posibilidad de nuevos productos, pero hay que ver cuales son las pretensiones de los canales “nacionales” para permitir que eso pase. La segunda vuelta de tuerca sería que aparezcan productos genuinos de la ciudad. Pero sólo la apertura de nuevas señales va a permitir que aparezcan nuevos productos.

G: Primero, la ley permite que se potencien discusiones que se venían dando pero ahora impulsadas por el Estado. La segunda cuestión es la esperanza de que se puedan hacer otras cosas. La reproducción de contenidos y lenguajes responde a un proceso de colonización de la subjetividad y “eso” es lo que hay que quebrar. Muy poca gente no es “conservadora de cabeza”, o quiere animarse a hacer y a pensar otras cosas, y eso tiene que ver con nuestras socializaciones. Hacer cosas nuevas cuesta mucho, pero la ley te anima a hacer “locuras” (risas).

O sea que es un posible proceso de “descolonización”…

G: Exacto. Pero hay que ponerle el cuerpo, hay que ir con todo con esta ley, porque sola no te garantiza nada. Acá todo cuesta plata. Los documentales los podemos llegar a hacer a pulmón, pero una ficción ¿quién la banca? Tenés muchos puntos sin resolver. Ni siquiera está claro que quieren las diferentes agencias del Estado: cambiar los contenidos, el lenguaje, ahora, de acá a 20 años, etc. Todo eso no está claro.

 

Quizás la intención del Estado sea que surja de otros actores de la sociedad civil, pero ese proceso lleva tiempo…

G: Sí, pero además lo que hay es muchísimas mezquindades, rencillas, que hace que no se pueda juntar gente a producir cosas. Y también están los viejos actores de los medios marplatenses que no se van a quedar de brazos cruzados, van a actuar. Yo no soy muy optimista en ese sentido. Es difícil que ellos no ocupen un espacio, pero por lo menos que estén lo menos posible. No podemos eliminar aquellos productos que nosotros consideramos que no son parte de lo que debería ser la nueva comunicación. En esta disputa intervienen relaciones de fuerza, de poder, conflictos. A ver, es muy difícil que aquellos sectores no salgan victoriosos de este combate.

C: Lo vimos en Canal 10: cuando se presentó la Ley en La Plata. El canal no presentó ni 10 segundos de esa noticia, todo esto digitado por la producción del noticiero. Eso fue una censura. Y tenés hasta la misma gente que podría beneficiarse de la ley, los trabajadores de los medios, con resquemores con respecto a la aplicación de la misma. Les dan la espalda, por miedo o conformismo.

G: Cada rama gremial tiene una particularidad. Los trabajadores de TV tienen un prestigio social distinto. Son una especie de “aristocracia obrera”. Tienen un “aura social” distinta que hace que tengan una actitud diferente frente a los reclamos gremiales. También son cabezas “colonizadas”.

C: Muchos no intervienen en los conflictos dentro de los mismos medios, no se solidarizan con los reclamos de los pares. Es más, no cubren esos conflictos, como si cubrirían uno en el puerto o en otro sector.

Es que sólo un cambio en la sociedad puede llevar a “quebrar” esas subjetividades…

G: Claro, pero yo no se cuanta de la gente que está en los medios va a servir para un proyecto diferente. Hay que cambiar la cabeza, la identidad.

Pero si trasladamos el foco, ¿qué rol puede cumplir ahí lo publico?

C: Bueno, por ejemplo, está colgada la implementación del canal de la Universidad. Ya está otorgado. Hace falta la decisión política. A su vez, el “nodo” de producción de contenidos lo articula la Universidad. Si se toma aquella decisión se pueden incentivar las nuevas producciones, sin el impedimento que te pueden poner las pautas publicitarias, porque ya tenés varias cámaras que están reclamando se modifique en la ley.

G: Hay que precisar también que es lo que pasa con Radio Universidad, qué es, cual es su propósito, quién la escucha (o la tiene que escuchar).

C: Es que la Universidad sería la herramienta para canalizar la nueva oleada comunicacional en la ciudad, porque es el espacio no privado. El “nodo” es el encargado de conseguir el financiamiento para las nuevas producciones, debe gestionar y avalar los proyectos que seleccione. Es el interlocutor para gestionar y habilitar las nuevas producciones.

G: Yo agregaría dos cosas, del plano de lo práctico y de lo teórico. Primero: el tipo que maneja el nodo es el Secretario de Extensión dela Universidad, un tipo piola, pero tiene muchas tareas para resolver además de gestionar el nodo. Se necesita una persona que se dedique a hacer eso solamente. Después está en los demás potenciar la aplicación. Segundo: acá el desafío de la Universidad debería ser el nodo. Los circuitos por donde discurre el modelo comunicacional vigente es muy fuerte, muy difícil de combatir ¿Cómo intervenís entonces? Lo que te queda es “molestarlos”, interrumpiendo sus circuitos con “terrorismo simbólico”, mediático. Meterles otros contenidos, otros discursos. La Universidad tiene la “legitimidad social” para encarar este rol. Desprenderse de esta oportunidad sería muy triste. No debe desaprovechar su capital social para construir otros lenguajes, para pelear contra los poderes mediáticos de la ciudad.

 Alejandro Morea y Alejo Reclusa- De la redacción

1. Comenzado en el año 2005, en aquel entonces tras una idea original de Cecilia Palmieri y Gustavo Contreras. Y finalizado en el año 2007. Entre otras instancias fue exhibido en el marco de la 5º muestra “La Imagen del Sur”, en la ciudad de Córdoba, España. Además participó de varios festivales a nivel nacional.
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