Caja Boluda suele esquivarle el bulto a la televisión abierta. Y no es por pruritos intelectuales, no. Es por mera elección de su responsable de sección –Emanuel Juan-. Sin embargo, en esta oportunidad quisimos parecernos a Luis Almirante Brown y acercarnos a “lo popular”. Y para eso contamos con la sagaz mirada de una historiadora aficionada a la tele. Victoria Baratta, a quien damos la bienvenida como colaboradora de la casa, nos cuenta de que va esta serie que tanto revuelo ha despertado. (María Laura Mazzoni, de la redacción).

Sobre El Elegido, de lunes a jueves a las 23 y lo que se les cante a Telefé

 Cuando estoy frente a una serie televisiva tengo la inútil costumbre de preguntarme e intentar descifrar si la idea de la misma fue concebida en su totalidad desde un comienzo o si se han ido sucediendo importantes cambios sobre la marcha. Las telenovelas argentinas rara vez siguen una trama preconcebida a rajatabla desde un comienzo y El Elegido no es la excepción. Aún más, después de la introducción en nuestras tierras del famoso termómetro del minuto a minuto televisivo, las historias del principio de una novela cada vez se desdibujan más con el desarrollo hasta perder varios hilos de coherencia y olvidar otros sin atar. La serie que protagonizan Pablo Echarri y Paola Krum no ha estado exenta de esta tendencia, y quizás hasta la haya sufrido por demás. Pero probablemente sea ésta una de las causas de su éxito. El inicial énfasis en logias secretas y pecados capitales mixturados con reclamos de comunidades indígenas y candidaturas presidenciales, todos ellos forzados, fueron dando paso a lo más cautivante de la trama: la aplastante impunidad por un lado, y la lucha contra ella del otro. Porque si El Elegido va a volverse una serie inverosímil que lo sea menos por lo pecaminoso y lo progre y más por el incesante desfile de asesinatos secuestros, intentos de violación, trata de personas, robos de bebés y otros delitos menores, casi todos impunes, al menos hasta hoy. Cuánto más alejado de la realidad y/o con menos tintes morales, mejor. Al fin y al cabo la televisión es fundamentalmente entretenimiento.

Claro que no ha sido solamente esta serie de eventos delictivos perpetrados con la orden o la mano del malvado Nevares Sosa, los que hacen que millones de televidentes le hayan sido fieles a la novela. Por el contrario la innecesaria explicitación de los detalles del asesinato de los padres de Andrés (Pablo Echarri), el intento de violación a Mariana (Paola Krum)  y, fundamentalmente, el robo del bebé de Gigí (Paula Kohan), una fugaz y desgarradora escena de amamantamiento y su posterior asesinato, son sucesos que pudieron haber ahuyentado televidentes.

Podemos sumar entonces a las causas del éxito los clásicos guiños del género (ausentes en un primer momento más postmodernoso y aburrido), que bien desplegados han generado expectativa en el público. Puertas de la casa que se abren sin preguntar quién es, conversaciones que se escuchan detrás de otras puertas, personajes cortimer (término famoso en nuestras charlas sobre la novela con  mis amigos Alejandro, Cecilia y Josefina), o sea, personajes que no tocan la puerta correcta o que se demoran en hacerlo y así encuentran la muerte.

Por otra parte, atraen sobremanera actuaciones jugosas y destacables como la del indiscutido Lito Cruz (Nevares Sosa), Leticia Brédice (la tan mala como loca Verónica San Martín), y de revelación como la niña índigo Alma (Maite Lanata), y la abogada sin escrúpulos que introduce el tema de la homosexualidad, Mónica Antonópulos (Greta). Todos ellos y sus compañeros muchas veces enmarcados en inteligentes diálogos y otras tantas con una excelente post producción de imágenes y musicalización (los fans de la novela en Twitter saben de esto).  Y como otras veces la utilización de escenas eróticas, las de más alto voltaje entre los más agraciados por la naturaleza: el joven abogado Octavio (Ludovico Di Santo) y su mujer Erica (Calu Rivero).

Sabemos que a fines de octubre El Elegido llega a su fin.  Lo que no sabemos es si triunfará la ley sobre esta suma de una trama atrayente e inverosímil de impunidad y de los matices bien humanos y reales de (muchos) de los personajes.  O como se dice entre los fans, los asesinatos se seguirán sucediendo hasta que Almita con sus poderes los termine por enterrar a todos.

Victoria Baratta – Columnista Invitada

Historiadora que en algunos de sus ratos libres ve la televisión

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