El largo proceso eleccionario vivido por nuestro país y finalizado en octubre de este año, mostró un fenómeno, un proceso que se palpaba, que se intuía, sobre el cual algunos ya se habían arriesgado a hablar antes del inicio del las elecciones: la militancia juvenil. Asombrados nosotros también por la cantidad de jóvenes en las calles militando, ocupando posiciones de poder, trabajando para cambiar y transformar la realidad, decidimos que debíamos acercar nuestra mirada a ese fenómeno pero en perspectiva local. Con esta idea en la cabeza y trabajando contra el reloj para llegar al cierre de esta edición, nos propusimos hacer algo distinto para La Conversación de este número de Palabras Transitorias: tratar de entrevistar a más de una persona sobre este tema. Una estación de servicio en Independencia y Castelli, el estudio de un agrimensor en la calle San Martín, muy cerca del Centro Cultural América Libre y un café en la nueva estación terminal fueron los lugares en los que nos encontramos con diferentes militantes juveniles de nuestra ciudad para conversar. Sin la pretensión de haber reconstruido exhaustivamente el panorama de la militancia juvenil en nuestra ciudad, sabiendo que muchos quedaron afuera, los invitamos a leer lo que respondieron nuestros entrevistados.   

Walter Buceta, 31 años, Partido Socialista.

¿Cómo fue que te acercaste a militar? ¿Dónde arrancó tu militancia?

Yo empecé a militar en la Universidad. Vengo de una militancia independiente en lo estudiantil, en una agrupación que se llama Cauces. Empecé a militar en el año 2004 con la FUA y también yendo a barrios y comedores. A partir de ahí comencé a tener la militancia de manual de un estudiante de económicas de la agrupación Cauces en el Centro de Estudiantes. La agrupación también tenía su propia estructura, una forma de funcionamiento y fue dentro de esta estructura que se discutió, más o menos hace dos años, la necesidad de abrirse de la universidad, de tener otras experiencias y recorridos y se vio que el camino tenía que ver con lo partidario. Casi como un “tic” empezamos a analizar las posibilidades que más nos interesaban, sin tener demasiadas precisiones, producto de que la agrupación nunca había tenido una definición ideológica muy clara y con una composición muy heterogénea por el haber sido una agrupación independiente durante muchos años. Por una serie de cuestiones, y por el trabajo de una persona específicamente, es que el destino final de muchos de nosotros fue el Partido Socialista. Una de estas cuestiones tenía que ver con lo que intuíamos que estaba pasando en Santa Fe y Rosario y que nos parecía esperanzador. Con una experiencia progresista, más o menos parecida a lo que queríamos y con una forma de funcionar que nos entusiasmaba pero también por quien trabajó mucho para que nos acercáramos: Mariano Salgado.

Uno de los motivos por los que también elegimos incorporarnos al socialismo, además de la identificación ideológica y conceptual, fue que intuíamos que había cierta oportunidad para que nos desarrolláramos acá, porque en el partido la Juventud no existía. Por eso el objetivo fue “crear la juventud”, sumando gente, buscando una identidad pero también institucionalmente. Mi militancia ha sido eso, tratar de armar la juventud del partido, al menos hasta hace un par de semana atrás.

Ya que estamos en este tema ¿en qué consiste la militancia juvenil dentro del Partido Socialista?

La juventud del Partido Socialista, sin hacer juicio de valor -es algo histórico- está muy mezclada con la cosa universitaria. Por la génesis del partido socialista, o el viejo PSP (Partido Socialista Popular) y lo que significa el MNR (Movimiento Nacional Reformista) para la historia del partido, es muy difícil separar la Juventud de los que militan en la universidad. Como pasa en muchas agrupaciones, la mayoría de los compañeros son los mismos en ambos espacios. Por fuera de la universidad, que era lo que no estaba construido, la militancia en el día a día está orientada a llevar hacia adentro del partido algunos debates que nosotros creemos necesarios pero también, aunque con más debilidad, tratamos de llevar estas ideas hacia fuera. Nuestras experiencias han tenido que ver con lo territorial, pero sin demasiada planificación. Con las ganas de querer salir a los barrios. Hemos ido a La Herradura, a Los Pinares, al Centenario. Casi todas las actividades están orientadas a lo cultural, a lo educativo, no sólo en términos formales, y con tratar de llevar y “convidar” a la gente los posicionamientos del partido. Mucho del trabajo estuvo referido a la participación, a la ciudadanía, a la democracia participativa, que son algunas cosas que en Rosario y en Santa Fe han sido bien trabajadas por la juventud en los últimos años. Por supuesto, como le pasa a toda juventud, algunas cosas salen bien y otras no tanto. También, y no es una cosa menor, en los dos últimos años, que es desde cuando existe la juventud, mucho del trabajo ha estado dedicado a cuestiones electorales hacia adentro y hacia fuera del partido. La militancia del último año ha sido armar mesitas, repartir volantes y plataformas casa por casa…militancia de campaña pero también mucho relacionado a la política interna del partido. La militancia para afuera tuvo mucho de llevar los posicionamientos políticos del partido como ocurrió con el 82% móvil, con la ley por el aborto. Aunque también cuando comenzó a formarse el Frente Amplio Progresista, la cuestión del programa ha sido un lugar para que la militancia juvenil fuera a la peatonal o al puerto a militar. Después nos quedó, propio del momento que nos tocó vivir, mucho trabajo interno. Mucho asado con amigos de los amigos que se querían sumar, muchas reuniones y cafés con los compañeros de la facultad que no estaban convencidos de integrarse para convencerlos.

En función de la construcción que estás relatando, ¿les sirve la estructura de los centros socialistas que tenía el partido en la ciudad?

No sirve. Yo creo que no sirve.

Esto que decís es interesante, en función del rol que tuvieron los centros socialistas en la construcción del partido en la ciudad…

Yo creo que no funcionan. Y creo que creemos que no funcionan. La verdad es que el Partido Socialista fue unificado en torno al 2000 pero la estructura y el diseño del partido no es moderno, no es ágil. La estructura actual es el consenso entre dos viejas estructuras. Quedaron algunas cosas del viejo PSP como los frentes gremiales, estudiantiles, y lo territorial, que son los centros socialistas, es más del PSD (Partido Socialista Democrático). Ahora, yo creo que no funcionan por lo siguiente: están diseñados para un momento histórico anterior, donde la participación y el acercamiento territorial con el afiliado o el vecino tenía que ver con que se acercaran al local a buscar “La Vanguardia” o participaran del asado anual o escucharan a los dirigentes del partido. La verdad que el centro nucléa a gente que no necesariamente tiene vínculos entre sí. Están organizados en función de los circuitos electorales que marcaba la ley y no en función de la realidad y necesidades del partido. Voy a poner un ejemplo para ser más claro. Hay un centro socialista, en función de esos circuitos electorales, que abarca de Juan B. Justo a Mario Bravo y de la costa a 180. Entonces, la gente del puerto, comparte el mismo centro con los que están atrás del Gaucho y la verdad es que no hay mucho para justificar que esas personas tienen algo en común más que ser ciudadanos de la misma ciudad. Tampoco creo que tengan que desaparecer, fueron muy útiles, tienen una tradición importante y son muy significativos para muchos compañeros, pero no creo que potencien el trabajo de la Juventud. Para el partido a nivel nacional, viene un momento distinto, de mayor apertura, de discutir su estructura. Lo que pasó en Rosario es interesante para mirar. El desarrollo del partido se realizó a pesar de los centros socialistas y ahí el MNR tuvo un rol fundamental en darle cierto cariz socialista a la ciudad.

 ¿Qué pensás de la militancia juvenil en general?

Desconozco si hay más jóvenes militando que en los años 2000, 2001, cuando empezamos nosotros, más o menos, a mirar la política. Pero sí creo que es más visible y más participativa la intervención juvenil. Y digo juvenil refiriéndome tanto a los chicos que participan en un centro de estudiantes secundarios o a los cuadros jóvenes que ocupan lugares de dirección. Creo que en general hay mayor necesidad de encontrar respuestas y creo que hay más participación y que esta trasciende la intervención partidaria. Hubo hechos que recuperaron la necesidad de los jóvenes de participar. Uno de estos, y creo que es el principal aporte que le hizo Kirchner a la política, es la recuperación de ciertos debates, de haber recuperado el lugar de la política, de la política como instrumento, de la política por encima de la economía. Reivindico eso. Muchos de nuestra generación nos tenemos que mirar a partir de ahí. Igual me parece que lo anterior a eso, lo que pasó en el 2001-2002, no fue una anécdota para la participación joven, no pongo el cero en Kirchner. Pongamos el cero en el 2000-2001, donde las asambleas barriales, los movimientos piqueteros y las organizaciones sociales encontraron a un montón de jóvenes participando porque la política partidaria no los incluía, porque no les daba respuestas, y sí pongamos en el 2003 una vuelta a discutir eso en términos políticos partidarios, en términos políticos orgánicos. Reivindico la militancia de todos los que creen que Kirchner los convocó a la militancia. Posiblemente a mí también, aunque no haya elegido ir para ese lugar, pero comencé a militar en esa época y seguramente tiene que ver con eso en algún punto. No sólo que reivindico esto, sino que tampoco tengo una mirada negativa de la militancia kirchnerista o de La Cámpora. Me parece que el primer debate que se tiene que dar un militante juvenil es la participación: militar sí/militar no. Después todos los que militamos discutamos, “chicaniemos”, armemos cosas, etc. Preferir la no participación de un joven antes que la participación en una estructura que a vos no te representa me parece bastante reaccionario. En algún punto reivindico la militancia peronista, aunque yo no lo comparta, por ser muy golpeada por muchos sectores. Amén de que haya alguno que “haga lo que tiene que hacer porque alguien se lo dice”, cuando vas a un escrutinio en la facultad ves a miles de pibes cantando por Cristina y esos chicos militan porque están convencidos. Así como digo eso, no creo que sea monopolio del kirchnerismo la militancia juvenil, que es algo que también se plantea. Y no lo digo por nosotros solamente. Para ser claros: el radicalismo tiene miles de jóvenes militando en todo el país. Como también creo que el socialismo tiene muchos jóvenes militando en donde el partido más se ha desarrollado, así  como también las organizaciones de izquierda tienen muchos integrantes en la UBA y otras universidades. También hay muchos militantes en lugares que uno no conoce. Resumo. Es un buen momento para la militancia juvenil. Hay muchos jóvenes participando inclusive en proyectos que yo no suscribo ni suscribiría nunca como el PRO. Yo rescato como buena la participación. Después esa participación la valoro o no en otros términos. El 2003 fue como el dar una vuelta a cómo se convoca a los jóvenes a la política, es el legado más fuerte que deja esta experiencia de gobierno. También creo que el momento que se abrió a partir de las últimas elecciones va a ser muy bueno. La inmensa cantidad de jóvenes que se sintieron convocados por el actual gobierno, por Cristina, por la mística, por los actos de gobierno, van a salir a militar con muchas fuerzas y ganas y me parece fantástico, pero del lado que quedó en la oposición hay experiencias que suman muchos jóvenes también. Binner no es un tipo joven, pero representa la expresión de muchos jóvenes del Partido Socialista. El debate entre Giustiniani y Binner lo dieron los jóvenes y no fue sólo una cuestión de discutir personas, sino programas, ideas, formas de construcción, un proyecto. Yo estoy esperanzado.

Camila Alfageme, 19 años, Juventud del EDE (Encuentro por la Democracia y la Equidad) en la alianza Nuevo Encuentro.

¿Qué fue lo que te acercó a la militancia?

Yo empecé a militar cuando entré al colegio secundario, en el 2004. Mi vieja era militante, en mi casa se discutía mucho política y así yo empecé a leer de política, de marxismo, en mi casa eran de izquierda. Me empezó a interesar tener una intervención en la realidad y no quedarme en los libros, entonces me metí en el Centro de Estudiantes. Mi militancia hasta ahora fue eso, y la Federación de Estudiantes Secundarios (FES), tratando de cambiar algunas cosas y luchar por las que faltaban como el boleto estudiantil.

Y ahora en el EDE, ¿en qué consiste la militancia juvenil? ¿Cómo funciona la organización? ¿Qué buscan?

Bueno, en principio fue este año en el que empezamos a organizarnos, porque la juventud del EDE tiene un año y medio de formación, así que mientras fuimos creciendo, armamos los diferentes frentes. Nosotros creemos que la juventud tiene que militar desde su espacio de inserción: secundarios, la Universidad, el sector trabajador, organizándonos y generando organización allí. Nosotros formamos el frente de Universidad recientemente y el frente sindical. Hacemos mucho hincapié en los debates continuos, en la formación y los talleres. Creemos que el rol de la juventud también es ese, tener un criterio sobre la coyuntura.

¿La mayor parte militan en la Universidad o tienen laburo en barrios?

Sí, el EDE trabaja en Villa Evita y ahí nosotros tenemos una escuelita de apoyo escolar -basada en la educación popular freireana, buscando otra concepción de lo que es el saber-, y ahí hay jóvenes que son universitarios pero aportan desde ese lugar. La mayoría somos universitarios por hoy, pero tenemos diferentes frentes.

¿Cuál es la política que lleva el EDE a Villa Evita?

La autogestión, una forma de trabajo junto a los vecinos del barrio. Ahora se aprobó un proyecto de urbanización que se logró a partir del trabajo con los vecinos. Militamos siempre desde ese lugar, acompañando las necesidades de los vecinos pero desde una visión colectiva. Así, la escuelita nació desde el pedido de los vecinos del barrio.

¿Y de dónde provienen los chicos y chicas que se van sumando?

Bueno, tenemos un colectivo que se sumó hace poco tiempo de compañeros que vienen de otra experiencia política, pero la mayoría de los que ingresan no tienen pasado militante. Muchos han empezado este años atraídos por el proyecto kirchnerista, por lo que generó en la juventud, esa vocación de participación. Jóvenes de 16 o 17 hasta 25 años, que nunca habían participado.

 Y a nivel general, ¿qué opinión te merece la militancia juvenil en este momento político?

Nosotros hicimos una caracterización en el último plenario provincial de la juventud del EDE en el que consideramos que la juventud tiene que dar el paso de estar en la calle, apoyando el proyecto, hacia la construcción, la organización de la juventud. Creemos que es fundamental organizarla. Hay un montón de pibes que tienen interés en participar. Se ha generado esto a partir de estos años, y aunque esté un poco mitificado que el kirchnerismo generó la participación,  si bien es un poco mito, tiene mucho de verdad. Muchos jóvenes que vienen de la experiencia del neoliberalismo, hoy tienen un proyecto que los interpela y les genera esa vocación de participar. Creemos que hay que convocar toda esa militancia que esta ahí latente para generar organización y luchar por nuestros ideales. Yo personalmente creo que ha habido un cambio, que se milita desde otro lugar, con otra concepción, mucho más optimista. Yo no viví el neoliberalismo abiertamente, en el 2001 era bastante chica, pero nos hemos criado con la sensación de que la política era mala palabra y esto ya no se ve. Se discute política en todos lados y hay ganas de participar en las nuevas generaciones.

Marina Santoro, 34 años, La Cámpora

¿En qué momento te acercaste a la militancia y por qué?

Yo provengo de una familia de clase media politizada, y eso me formó bastante desde chica, siempre había debate político en la mesa. La política estaba presente en mi casa. Hice mi primaria y secundaria en Villa Gessell, y en el 97 me mudé a Mar del Plata a estudiar en la Universidad. Era el momento del menemismo en decadencia pero era un proceso de auge de la resistencia política y social, donde el movimiento estudiantil tuvo un protagonismo importante sobretodo en la lucha contra la LES. Cuando yo llego a la Universidad había clima de conflicto, tomas, asambleas interfacultades. El origen fue, más allá de la cosa abstracta que tiene que ver con la injusticia social y cierta sensibilidad frente a los temas presentes durante el menemismo como la desocupación o las privatizaciones, por cuestiones concretas: entro a la facultad, había un clima de conflicto permanente en Trabajo Social -una carrera bastante politizada-, así que empecé a participar en el movimiento estudiantil independiente. En ese momento la Franja Morada tenía una presencia muy importante, pero la izquierda y el movimiento estudiantil independiente también. Mi participación en la política comienza como la de muchos, en la militancia social, en la resistencia al neoliberalismo, en este caso la universitaria.

¿En qué consiste la militancia juvenil hacia adentro de La Cámpora?

En términos de La Cámpora hay una cuestión más general, que es qué expresamos nosotros. Somos una amalgama de experiencias, donde a partir del año 2003 confluyen quienes venían de la resistencias al neoliberalismo de los 90, tanto en los social como en lo político, y experiencias más nuevas que son las que incorpora Néstor Kirchner a la política, así como el peronismo que no fue parte de la entrega del menemismo. Todo eso junto, más una serie de tradiciones e identidades forman La Cámpora, y nuestra emergencia en la política tiene que ver con la convocatoria de Néstor a construir el proyecto nacional. Nosotros expresamos la materialidad de ese proyecto que hoy conduce Cristina.

Eso en lo general, en lo particular de la política del día a día nos organizamos en un gran movimiento nacional, federal, que tiene 3 grandes dimensiones: el “Estado militante”, las tareas que desempeñamos en la gestión, la militancia parlamentaria provincial y nacional, con los compañeros que recientemente han asumido sus cargos, y después la militancia organizada en los frentes de masas, el laburo universitario y fundamentalmente territorial, a partir de las unidades básicas y el trabajo en los barrios, que es el gran sustento y la columna vertebral de las otras dos. Pensamos que no existe un Estado militante ni una labor parlamentaria que no tenga un apoyo en el movimiento político y social organizado, que es la militancia de miles de compañeros todos los días.

¿Y acá en Mar del Plata hacia dónde se están orientando?

Acá estamos tratando de desarrollar también esas 3 dimensiones. Tenemos una compañera, Fernanda Raverta, que es diputada provincial por la 5ta sección, una fuerza que está empezando a tener cierta presencia en la Universidad que forma parte de la experiencia del Frente de Estudiantes Kirchneristas, y también en la Unión de Estudiantes Secundarios. También tenemos desarrollo territorial en algunos barrios de la ciudad, y experiencia de gestión con algunos programas como es el Envión o Impulsores, que fundamentalmente tratan de motivar la participación de los jóvenes de los barrios periféricos -que tiene que ver con esta cuestión del “Estado militante”-. En Mar del Plata replicamos esto de las 3 dimensiones, porque hay una vocación militante para que este esquema se pueda reproducir acá. No me quiero olvidar del CEP, el Centro de Estudios Políticos, que tiene que ver con el sector intelectual, el debate de ideas y la lucha académica en general, que en la ciudad también existe. Tratamos de desarrollar, en lo que hace a la militancia social y política en general, todos los frentes y las secretarías y todas las estructuras que hagan posibles que La Cámpora se desarrolle como la herramienta política de Cristina en forma contundente, real, solvente. No somos la mejor organización, nos faltan un montón de cosas como cualquier organización política, no somos perfectos sino perfectibles, pero estamos en camino.

¿Cual es el lugar social donde reside su fortaleza? ¿Cual es su núcleo duro?

Mirá, yo creo que nuestro núcleo duro es la convicción política e ideológica, sin eso no somos nada.  Muchos creen que por ser La Cámpora una experiencia que proviene desde la ejecución del gobierno, desde la conducción del Estado, y como existe un mito en el campo popular que dice que todo aquello que se construye desde el poder no tiene convicción ideológica, no la hay.  Y eso es porque el campo popular siempre se organizó a partir de la resistencia, nosotros lo hacemos a partir del ejercicio del poder. Creemos que nuestro núcleo duro es esta convicción: construir una fuerza política socialmente organizada con fuertes principios ideológicos. Después, estratégicamente, el corazón de nuestra política es el territorio. Creemos que tenemos que desarrollar una política territorial que esté  fuertemente asentada en el territorio a partir de las problemáticas sociales de la gente. Para nosotros la política es la resolución de los problemas sociales de la gente a partir de la movilización popular y de la organización. Como dice Cristina, organizar para transformar. Eso sin desarrollo territorial no tiene ningún sustento.

¿Y cómo ves la militancia juvenil en general?

No hay movimiento histórico sin sujeto social. Hay una gran discusión sobre ese sujeto. Yo creo que los sectores juveniles son los grandes protagonistas de esta etapa, lo que no quiere decir que sean el único sujeto social. Su importancia, más que en términos de “trasvasamiento generacional”, es en términos de convicción ideológica. Es decir, no es una cuestión etaria sino ideológica. Y hoy lo que constituye al kirchnerismo es la unificación de 3 generaciones: la del 73 -la del proyecto trunco-, la de la resistencia de los 90 y la nueva generación, que son los hijos de Néstor. Pero además, el papel de la juventud es trabajar en unidad con otros sectores como el movimiento obrero organizado y los sectores populares en la construcción del movimiento nacional. El rol de la juventud es protagónico pero en función de la construcción de ese movimiento.

Alejandro Morea y Alejo Reclusa- De la Redacción

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