De la mano de Steven Spielberg (productor de la serie) Terranova se ha convertido en la última gran apuesta de FOX del 2011, y como era de esperar, cuenta con los guiños necesarios por parte de sus creadores para continuar el año entrante.

Con la dirección de Marcel Kelly y Craig Silverstein se ha reunido un no tan renombrado pero interesante elenco donde se destacan Jason O’Mara, en el papel del comisario Jim Shannon, dueño de un instinto detectivesco muy desarrollado, y Stephen Lang, como el implacable comandante Taylor, cabeza y sostén de la comunidad de Terranova.

Principalmente filmada en Australia y con una inversión estimada de 4 millones de dólares por entrega, desde el vamos esta serie nació con ambiciones. Y verdaderamente no defrauda a quien busque un poco de la vieja y conocida fórmula Spielberg (que por cierto no es difícil de descifrar en esta mega-producción). La clave son los contrates: Ciencia-Ficción con dinosaurios; fuertes vínculos familiares y amorosos con un militarismo de frontera dispuesto a todo.

La historia comienza en el futuro, el 2149 más precisamente, con la humanidad viviendo en un planeta al borde del colapso. La contaminación ambiental ha hecho desaparecer el cielo tal cual lo conocemos; el aire se ha tornado irrespirable; y la superpoblación empuja a la sociedad a tomar medidas drásticas en cuanto al control de la natalidad. La búsqueda de una solución inmediata se vuelve cada día más desesperante, hasta que un grupo de científicos descubre la manera de realizar viajes espacio-temporales. Así, en una realidad paralela, la posibilidad de empezar una nueva civilización renace 85 millones de años en el pasado, cuando los grandes dinosaurios merodeaban por la tierra.

La familia Shannon es una de las tantas asignadas para emprender esta nueva experiencia. En realidad ellos son parte del décimo “viaje” a través del tiempo. Otros, elegidos de entre los mejores profesionales de esa sociedad en decadencia, ya han formado la colonia. Pero no todo será tan placentero. No podría serlo…

Pronto nos enteramos que una de las generaciones que viajó al pasado se ha vuelto díscola, son los Sextos, los de la sexta generación de peregrinos que han formado una colonia aparte, fuera de las fronteras de Terranova. Si se quiere, una pequeña reminiscencia a Los Otros de Lost. Bajo la conducción de Mira (Christine Adams), un malicioso misterio los rodea aumentando la legitimidad del liderazgo de Taylor en la colonia, siempre temerosa de sus ataques.

Terranova es eso. El gran proyecto de resurrección de la humanidad, pero en un medio hostil. No solo por el temor a los reptiles prehistóricos (cabe aclarar que en su mayoría son ficticios y no fieles reproducciones científicas al estilo Jurassic Park) sino también por los propios humanos que lo integran. He aquí la combinación que da el toque Spielbergiano a la serie. Vicios, codicias y envidias humanas no desaparecen con el nuevo empezar. No en vano los personajes principales son un comandante y un comisario!

Porque en definitiva, como si Minority Report o I.A. oficiaran de molde, la clave argumentativa de la ciencia ficción entendida por Spielberg no pasa por los avances tecnológicos sino por las relaciones humanas. La traición y el engaño; el poder y el deber; el instinto y la supervivencia. De eso trata cada uno de los 13 episodios de esta primera temporada: sobrevivir en una sociedad de frontera, pero nada menos que en el periodo Cretácico!

¿La fórmula podrá seguir rindiendo sus frutos?, ¿o ya habrá agotado todo su potencial? Ya finalizando el año y con los últimos capítulos de la primera temporada emitiéndose en algunos países, esperaremos los sondeos entre el público para saber si se dará luz verde a una segunda temporada. Todo apunta a que así será.

Joaquín Marcos – De la redacción

Anuncios