i .

Tarnation de Jonhatan Caouette es un collage genealógico, una autobiografía enajenada, despersonalizada. El film narra la vida de su director junto con la de su madre, aunque en ningún momento utilice la primera persona. Desde las primeras escenas vemos al protagonista filmándose y actuando frente a ese elemento transformador que resulta ser la cámara; y allí donde ésta irrumpe ya estamos en presencia, evidentemente, de otra cosa: el elemento mediador implica un futuro y un espectador, otro diálogo y otra escena. La cámara viola la intimidad, instaurando un pacto visual futuro desde aquello mismo que pertenecía a lo obsceno.

A partir de este momento nos preguntamos qué cantidad de lo exhibido de estos archivos personales puede ser considerado como reflejo puro de la realidad. Muchos de esos fragmentos lo tienen a Jonathan actuando, haciendo monólogos o persiguiendo a su familia con la cámara: lo cotidiano mediado, lo cotidiano en pose, performance. ¿Un documental sobre la vida del director?, ¿una autobiografía?, ¿un collage exhibicionista de la intimidad?, ¿la narración, el relato del pasado para comprender su presente?, ¿la genealogía de sus trastornos?

Existe un plan de obra (una “ópera-rock”) desde un tiempo específico, y por lo tanto a partir de allí todo lo filmado se encuentra influenciado por la voluntad del autor de mostrar su vida en un film, que busca, por sobre todas las cosas, hacer coincidir su definición genérica con la de sus protagonistas. Un relato sobre y desde la enfermedad, desde la ruptura. La puesta en marcha de la consigna warholiana o tal vez la concepción vanguardista de la vida en tanto material maleable para la creación.

ii.

            Visión del artista: Jonathan Caouette presenta su film como un escudo, una defensa, una evasión, y a la vez como su retrato sumergido en la cultura popular norteamericana: ¿qué concepción del cine hay tras de ello? La autodocumentación de la propia vida, el coleccionismo del pasado, el resguardo de los recuerdos: la imitación de la vida, la replica futura como registro de la enfermedad.

iii.

Tarnation se podría dividir en base a dos clases de unidades: internas y externas a la familia, hiladas por el relato principal presentado mediante las letras en la narración entera. No hay voz en off ni otro tipo de recurso similar; el guión letrado sirve de base al devenir de los años y las imágenes. Un elemento más para la despersonalización de Jonathan, encontrando aquí otro factor que le da coherencia a la relación autor – forma de su film (a la forma resquebrajada de la narración en correlación con la despersonalización psíquica que sufren ambos protagonistas, se suma la externalización -mediante la tercera persona- del discurso principal).

            Se establecen algunas filiaciones con los relatos literarios, entre las cuales la principal es la del cuento de hadas (incluso el relato alegórico infantil de El principito). La narración familiar (hasta centrarse en Renee, su madre, totalmente) tiene ese formato, y mismo el despertar del protagonista junto a su novio. Hay en todo ello, además, algo de melodrama rosa: la marcación de los periodos de noviazgo de Jonathan, varios de sus monólogos paródicos. Algunas de las entrevistas dentro de su casa podrían colocarse bajo las leyes de la espectacularidad del talk-show, adquiriendo lo banal dimensiones grandilocuentes, equiparando su registro con los otros ya consagrados y establecidos, condimentando una gran ensalada kitsch. Finalmente, las máximas morales y/o religiosas estructuran al film, hablando de la tolerancia, la quietud y el conformismo. Máximas contradictorias del discurso silenciador de las diferencias, productor de felicidades, del “vivir en paz”.

iv.

            El hilo del relato podría tenderse a partir de la enfermedad, del rescate genealógico de la madre y sus sufrimientos familiares. La caída de la madre es el episodio, en este caso, más simbólico de todos los presentados: el comienzo de la tragedia familiar, el presente de Jonathan. La exposición de la novela familiar parece pertenecer al canon naturalista, cuyo resultado final (Jonathan) formaría parte de los argumentos para demostrar una posible tesis (la ruptura de la constitución familiar moderna tipo, los trastornos heredados, la influencia del medio).

v.

La externalización del yo, el sentirse otro está presente en gran parte de Tarnation: desde el relato en tercera persona, el uso del disfraz, la creación y construcción de personajes (o tipos, en el caso de la selección de escenas de los distintos miembros familiares) hasta el formato mismo que posee el film. Jonathan pasa a ser así otro espectador de su vida, diluyendo las marcas de autor en la cinefilia, en lo voyeur. Verse a sí mismo como producto de la cámara: su vida es ahora también un producto del cine.

Tarnation fue posible a partir de la constante violación de la intimidad por los medios. Si bien los registros de lo cotidiano existen desde que se inventaron los distintos soportes de almacenamiento, Tarnation pertenece a otra época del archivo: aquella en la cual todo puede ser puesto en pantalla, donde el origen no impide la exhibición. La cámara produce la creación de otro tiempo y espacio. Ya no va a ser la “vida real” sino la vida para el consumo posterior, la vida para el espectador, debido a que todo lo filmado implica una escena futura y un extraño como espectador, como consumidor.

Joaquín  Correa – De la redacción

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