Si tratáramos de describir Californication en pocas palabras, las siguientes no podrían faltar: sexo, alcohol y drogas. Sin embargo, si nos quedáramos solamente con ello significaría que no vimos ni siquiera un capítulo de esta rebuscada serie estadounidense.

Sorprendentemente, arranca planteándonos un tema altamente conflictivo como es la relación casual que mantiene el protagonista, Hank Moody (David Duchovny), con una menor (Madeleine Zima, sí, la de La Niñera) que por los azares del destino viene a ser la hija del tipo que se quiere casar con su ex pareja (Natasha Mc Elhone). A partir de este conflicto con el que comienza la serie, nuestro antihéroe moderno empieza a recorrer una larga lista de dilemas morales en los que tratará de redimirse y ser el héroe que su hija (Madeleine Martin) espera que sea. Por otro lado, el listón de héroe no es muy alto, solamente debe dejar de tomar todo lo que encuentra (tanto alcohol como mujeres) y tratar de romper el bloqueo que tiene tras el éxito de su ultimo libro “God hates us all”.

Es increíble que en una serie en la que el sexo, y lo escatológico ligado a éste, predominan, los pasajes de humor y las problemáticas morales aparecen desarrollados a la perfección. Por ahí leía que la cadena Showtime la vendía como una serie de sexo. Cualquiera que la haya visto no se quedaría con eso… Pero para el puritanismo dela TV estadounidense (donde varias cadenas tienen vínculos fuertes con ministros religiosos o hasta alguna secta) claramente esto debe advertirse.

Hagamos foco en el protagonista principal. Hank Moody es un personaje fascinante, un hermano gemelo y contrapuesto al agente Mulder. Dos siameses separados al nacer que vivieron historias distintas y que, ahora, son dos caras diferentes de una misma moneda.

Hank Moody es un escritor de raza, desesperado y frenético, que no se supo subir al siglo XXI. Ha escrito un libro exitoso y con él han hecho una película horrible y taquillera. Ahora todo el mundo lo conoce por ese film espantoso, y él odia que los demás sospechen que tuvo algo que ver con eso.

En la vida afectiva le va todavía peor. Su mujer, a la que ama, y su hija de trece años, ya no viven con él. Lo han dejado por imbécil, por pedante, por infiel, por irresponsable y por inmaduro. Su mujer y su hija ahora viven con otro hombre, Bill, un señor de saco y corbata, millonario, exitoso y aburrido. Las chicas necesitaban ese contraste. Y Hank lo sabe, pero sufre.

Su mejor amigo y editor lo obliga a escribir un blog para sobrevivir. Un blog es la cosa más espantosa a la que puede rebajarse un escritor como Hank Moody. Lo dice muy claramente en una entrevista, en el quinto episodio de la primera temporada. Internet no es su mundo…

Californication es el viaje frenético de un hombre desesperado que busca reconstruir su vida. Que descubre lo equivocado que estuvo al echar por tierra su verdadero amor. Es un tango, de punta a punta. Sólo desea que su mujer lo perdone, que su hija lo ame y, en tercer lugar, volver a escribir con pasión.

Emmanuel Juan – De la redacción

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