En la edición especial acerca de Malvinas, esta sección se dedicó a reflexionar sobre cómo el rock, en su versión nacional, se manifestó ante el conflicto bélico desatado en 1982 entre la Argentina y Gran Bretaña, por la soberanía de las islas. En esta oportunidad, nos referiremos al aspecto artístico de este fenómeno. Nos interesa destacar algunos rasgos de las producciones artísticas realizadas a continuación de la guerra, para ver cómo por ejemplo, Charly García, Alejandro Lerner, Fito Paéz o los Abuelos de la Nada, reflejaron en sus canciones, las sensaciones que les despertó el “hecho Malvinas”.

Charly García venía de editar en marzo del ’82 su último disco con Serú Giran. Con lo cual daría comienzo a su carrera solista en pleno conflicto armado. Yendo de la cama al living (presentado en el estadio de Ferro en diciembre de 1982 ante 25.000 personas) es un disco cifrado en este contexto, que contó con una gran difusión por la prohibición de pasar música en inglés que en aquel entonces regía en el país. Temas con un tono irónico como No bombardeen Buenos Aires reflejan ese clima. Plagado de referencias culturales inglesas, la mirada de una ciudad que sólo se preocupa porque el conflicto no le toque de cerca deviene en una latente paranoia. “No bombardeen Buenos Aires, no nos podemos defender, los pibes de mi barrio se escondieron en los caños, espían al cielo, usan cascos, curten mambos escuchando a Clash, escuchando a Clash!”….Mientras, la escenografía que simulaba ser una ciudad era destruida al son de la música.

En 1983, ya con la guerra lejos pero con sus consecuencias aún vivas, se editaron otros temas alusivos. Todo a pulmón el clásico disco de Alejandro Lerner incluye un tema que rescata la perspectiva del soldado argentino: La Isla de la buena memoria. La imagen es recurrente, muy de la época (remitimos a los trabajos de Federico Lorenz para contrastar o, por lo menos, matizar esta construcción); el joven sin experiencia, mal pertrechado, que desconoce los motivos que lo llevaron a ese territorio con un clima hostil. Un tema muy melancólico, con frases desgarradoras. “Desde que llegué a la isla no tengo con quién hablar. Somos miles los unidos por la misma soledad. Creo que hace mucho frío por acá; hay más miedos como el mío en la ciudad. Ya se escuchan los disparos entre muerte y libertad, cae mi cuerpo agujereado, ya no podré cantar más”. Mientras que Raúl Porchetto nos posiciona desde la perspectiva inversa. En Reina Madre le da voz a un soldado inglés movilizado para la contienda, que se pregunta -le pregunta a su reina- sobre el sentido de la guerra. “Pero madre, ¿qué está pasando acá?, son igual a mí y aman este lugar, tan lejos de casa, que ni el nombre recuerdo. ¿Por qué estoy luchando? ¿Por qué estoy matando?”.

Los Abuelos de la Nada, con Mil horas, vuelven a sacudir los cánones poéticos haciendo hincapié en los aspectos sociales de un conflicto que no sólo es el de la guerra “Hace frío y estoy lejos de casa, hace tiempo que estoy sentado sobre esta piedra, yo me pregunto para qué sirven las guerras”, sino también el de todo un proceso dictatorial “En el circo, vos ya sos una estrella, una estrella roja que todos se la imaginan. Si te preguntan, vos no me conocías, no, no, no”. Volviendo un poco al sentido que Charly le diera a sus temas respecto de cómo mirar la guerra.

Más tardío, de 1985, sale el disco Giros de Fito Páez. El repudio es tan duro, como las críticas que realiza a la sociedad que ve surgir a su alrededor, “Generales metan a media generación, una guerra no es un negocio, ni una ilusión, una guerra es sangre”. El tema culmina con una voz a lo lejos, repitiendo palabras inconexas como si de un borracho se tratara (sic) “Yo quiero decirles que no cederemos un solo metro de las tierras irredentas conquistadas. Y quiero… representarlos… Hacer… Ser el hombre que decida… que decida lo que ustedes tienen que hacer…”.

Hasta acá una pequeña muestra de lo que para el rock argentino significó la guerra de Malvinas en sus primeros años. Distintos músicos expresaron su disconformidad con la guerra y con el posterior impacto que ésta tuvo sobre la sociedad argentina. Disconformidad que, como bien reflejamos en El Rock en la encrucijada, no era tal al momento de la guerra. No sólo entre los artistas vinculados al rock nacional (salvo contadas excepciones), sino también en la gran mayoría del pueblo argentino.

Martín Tamargo –De la redacción

  * Este artículo debe ser pensado como una continuación de una publicación que meses atrás realizamos junto a Juan Gerardi y Joaquín Marcos para el número especial de Malvinas de Palabras Transitorias. Ambas fechas, Abril y Junio, son parte de un mismo proceso que debe ser contemplado en su plenitud y es por ello que opté por tomar la posta y continuar aquella publicación, ya que este mes es tan significativo como aquél.

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