…o capaz tengamos suerte. Alcatraz finalizó su primera temporada, no habiendo causado, aparentemente el éxito buscado para la industria televisiva yanqui. El público no la acompaño como se esperaba y el éxito es clave para su continuación. En la industria del entretenimiento no se espera, minuto a minuto mediante, y las series vuelan al tacho de basura de los guionistas en un santiamén. ¿Correrá el mismo destino que Flashforward, serie con la que tiene evidentes notas en común? Ya lo veremos.

La historia es compleja. Alcatraz es una prisión, pero también una isla, ahí en la costa de San Francisco, cerca del fotografiado Golden Gate. Es al mismo tiempo un mito, y un mito poderoso. Difícil era escapar de Alcatraz, tanto que permite a los guionistas de las serie jugar con ello. La historia real de la prisión conduce hasta 1963, año en que debe cerrar sus puertas, convirtiéndose en un centro de atracción de turistas, museo y parque nacional. Ése es el año elegido por los autores para comenzar la historia. En el traslado de los presos hacia otra prisión federal, algunos de ellos desaparecen misteriosamente con algunos guardias. Son ellos los que retomarán sus andanzas y crímenes en 2012, cincuenta años después pero en el mismo estado físico que cuando desaparecieron. Suena extraño… ¿no?

Rebecca Madsen (Sarah Jones) es la protagonista, junto al Dr. Soto (Jorge García), un nerd experto en la historia de la prisión; conforman el dúo que intentará capturar a los criminales del pasado. Los dirige Emerson Hauser (el “ex Jurassic Park” Sam Neil), un ex guardia de la prisión, ahora a cargo de una unidad especial del FBI. Son, sin embargo, los personajes secundarios los que dotan a la serie de un atractivo especial. Primero, Lucy Banerjee, una psicóloga de la prisión que regresa en 2012 y que trabajaba en Alcatraz bajo el nombre de la Dra. Sengupta, utilizando medicinas y terapias alternativas para lidiar con los reos. Luego, E. B. Tiller, el corrupto jefe de los guardia-cárceles. Finalmente, pero no por ello menos importante, Edwin James (Jonny Coyne) es el alcalde de la prisión. Un personaje cargado de misterio, que no sabemos a ciencia cierta (por lo menos en esta temporada) que esconde y cuáles son los experimentos que realiza con los presos, pero que nos causa simpatía. Lejos, el mejor personaje de la serie.

La historia transcurre en dos tiempos, recurre a constantes flashbacks para ir del 2012 al ’63, a buscar los orígenes de las historias de los “regresados”; pero no es en el pasado exclusivamente donde afloran estos elementos que conectan ambos tiempos. El presente está cargado de pistas del pasado que son fundamentales: la vinculación de Rebecca con su abuelo (Tommy Madsen, un reputado preso de Alcatraz que retorna), los extraños experimentos y el estado de salud de los presos, unas misteriosas llaves que ocultan el mayor secreto de la prisión, llaves que estaban a cargo del Alcalde James y que en el presente son motivo de asesinato. Capítulo a capítulo, uno de los criminales más temidos de los Estados Unidos en los ’60 regresa para cumplir determinadas misiones. Cada unos de ellos, como no podía ser de otro modo, se “especializa” en algo: francotiradores, robo de bancos, manejo de venenos y gases, entre otros. Un velo de oscuridad se extiende sobre su retorno. No sabemos quién los está haciendo volver y qué objetivos persiguen.

Es una serie con muchos atractivos. Que apela a recursos originales; lo extraño e incomprensible del retorno de los presos es el quid de la cuestión. Nos resulta imposible intentar dilucidar qué objetivo persiguen, quién los dirige, porqué están dispuestos a matar. Es cierto, como leí en alguna crítica que los papeles principales no se lucen tanto  (a pesar de la belleza de Rebecca, obvio…) aunque no sabemos si esto se debe a los actores o a los guionistas y que, son los personajes secundarios (y los momentos del pasado) los más llamativos e interesantes.

Son cosas a corregir si tiene una nueva oportunidad y supera la maldición Flashforward y se quita el peso de cargar en sus espaldas la celebrada Lost, también obra (como Alcatraz) de la mente de J. J. Abrams. La serie del reconocido productor y director y sostenida por la FOX no contó con el beneplácito del público yanqui, pero fue un éxito a nivel internacional en los países en que se emitió. Quizá, como consejo, sea una nueva temporada la oportunidad de corregir aquellas cosas que salieron mal, pero rara vez esto sucede así. La industria rara vez espera como la naturaleza a que el fruto madure. Una verdadera pena…

                                                           Benjamín M. Rodríguez –De la redacción

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