A mediados de octubre del 2011 me encontraba enfrente de la computadora tratando de ordenar mis ideas para la editorial que iba a encabezar el Nº 12 de Palabras Transitorias. Hoy, un año después, otra vez estoy intentando darle forma a lo que se supone que debería resumir lo hecho en este último año.

Debo ser sincero, sin saber bien que iba a decir, ya había elegido el título que encabezaría esta nota. Maneje otras opciones, es cierto. No fue lo único que se me ocurrió. Pensé en Fin de fiesta, la canción que cierra el álbum en vivo de Kevin Johansen e inclusive en Fin de la Revolución, principio al orden, vicio de (aspirante) a historiador. Sin embargo creo que mi opción es la adecuada y voy a tratar de explicarlo.

El año pasado, a la vez que intenté explicar un poco los orígenes del Grupo Salieris y su recorrido, sobre todo para aquellos que no nos conocían, intenté dar cuenta de las formas que había adoptado la revista en los once meses previos, sus secciones, hacia donde habían discurrido y demás pormenores de nuestro pequeño emprendimiento. Este año me toca una tarea diferente porque Palabras Transitorias y el colectivo que está detrás se encuentran en un lugar distinto.

Como toda iniciativa o propuesta de estas características, nos tuvimos que enfrentar al desafío de tener que consolidar el proyecto iniciado hace ya dos años. Superado el envión inicial y las ganas que todo lo pueden, debimos esforzarnos más que nunca para seguir construyendo y publicando una revista que disfrutáramos leer, para evitar las mesetas, e inclusive los precipicios. Y aunque en esta etapa de consolidación tuvimos altas y bajas, creemos que hemos salido bastante airosos. En este punto me gustaría detenerme y explicar las razones. Para enfrentar este difícil momento resultó fundamental el ida y vuelta con los lectores. Hace rato que tengo la sensación de que Palabras Transitorias ya no me pertenece, a ninguno de los integrantes del Grupo Salieris en realidad. Podría recurrir a las estadísticas para asegurar lo que voy a decir pero creo que no gano nada. Tengo la seguridad que en este año hemos publicado más notas de amigos y colaboradores que propias. Esto no es un problema, todo lo contrario. De algún modo, lo que nos habíamos propuesto al transformar el blog en revista se logró: ser lo suficientemente abiertos, tolerantes e interesantes para que muchas otras personas se sumen a escribir, a participar de la revista. Algunos de ellos lo han hecho más de una vez y se nota que no solo han sabido leer “de qué iba la revista” y cada una de sus secciones, sino que también supieron darle su propia impronta. Fueron apropiándose de Palabras Transitorias y han dejado su huella. No hay dudas que esta inyección de aire fresco fue fundamental para llegar a este segundo aniversario y por eso les damos las gracias. Ha sido muy reconfortante sentirnos acompañados y que nos hayan elegido para manifestar sus opiniones, contarnos aquello que estaban con ganas de decir. Igualmente imagino que todavía se deben estar preguntando que tiene que ver el título con todo lo relatado.

A mi entender, lo dicho alcanzaría para plantear, que al cumplirse dos años de la publicación del primer número, es posible hablar del cierre de una etapa en Palabras Transitorias. Sin embargo tengo que ir más allá. El desarrollo y crecimiento de la revista se ha dado en simultáneo al de los integrantes del Grupo Salieris. Aquel grupo de estudiantes de la Facultad de Humanidades, que comenzó organizando ciclos de cine en la biblioteca de nuestra Universidad, hoy se encuentra desparramado en toda Mar del Plata y con una importante sucursal en Buenos Aires. Estamos más grandes y con nuevos compromisos. Las tareas y los importantes desafíos que cada uno de nosotros ha decidido enfrentar en este último tiempo nos están dificultando continuar con la revista, al menos en el formato actual. Por eso, al cumplirse dos años de nuestro primer número, les tenemos que comunicar que por un tiempo, dejaremos de publicar Palabras Transitorias.

Para los que formamos el Grupo Salieris la experiencia de llevar adelante esta revista ha sido algo espectacular, que nos presentó múltiples desafíos y de la cual hemos aprendido mucho. No solo nos enriquecimos intelectual y culturalmente con esta experiencia, sino sobre todo como personas y no tengo dudas en que sabremos capitalizar lo hecho hasta acá. Esto no es un adiós, es más bien un hasta luego, aunque todavía sin fecha concreta de regreso o formato específico: ¿Radio? ¿Papel? ¿Televisión? Todo puede suceder. En nuestro interior somos concientes que este no es el final, sólo un breve descanso para recuperar fuerzas, repensar situaciones y volver con más fuerza. Creo que no me equivoqué con el título. Fin de Ciclo. Bienvenidos al número 24 de Palabras Transitorias. Hasta la próxima.

Alejandro Morea- Director

Anuncios